martes, 23 de abril de 2013

Experiencia N º 4 - MUJERES PÚBLICAS




Mujeres Públicas es un grupo feminista de activismo visual que trabaja colectivamente desde el año 2003. Nuestra propuesta es el abordaje de lo político a partir de la creatividad como alternativa a formas más tradicionales de militancia. Uno de nuestros objetivos es denunciar y hacer visibles situaciones y lugares de opresión que vivimos las mujeres como sujetos sociales a través de la producción y puesta en circulación de herramientas simbólicas. Intentamos, a través de nuestras acciones, denunciar y desnaturalizar prácticas y discursos sexistas que encontramos profundamente arraigados en nuestra cultura. Desde un principio pensamos el espacio público como el lugar más apropiado para desplegar y poner en diálogo lo que producimos. Con la intención de alentar a la reapropiación, elegimos utilizar materiales de bajo costo para hacer afiches, objetos y acciones que pegamos en la calle, repartimos y dejamos en diferentes contextos y creamos esta página Web a través de la cual se puede acceder y bajar la mayor parte de nuestro trabajo. De este modo intentamos producir, también, recepciones dispersas y abiertas en contraposición a la tradicional contemplación artística así como posibilitar múltiples interpretaciones eludiendo el discurso lineal del panfleto político.
• Con un pie en el arte y otro en el activismo político y los movimientos sociales el tipo de activismo que sostenemos es un intento de desafiar, explorar o borrar las fronteras y las jerarquías que definen tradicionalmente al arte tal y como éste es instituido desde el poder. Nuestras prácticas suponen la plasmación de una voluntad por dar y darnos voz y visibilidad a quienes se nos niegan derechos y una verdadera participación y de ampliar las fronteras de un hacer creativo generalmente reservado a unos pocos
• Partiendo de nuestra adscripción al feminismo, entendido como un movimiento social, que es también un cuerpo de conocimientos que involucra prácticas, experiencias, saberes y resistencias a partir de las cuales las mujeres hemos puesto en cuestión las relaciones asimétricas de poder entre los sexos es que no concebimos lo político como una serie de contenidos sobre los cuales gira el trabajo y que nuestra propuesta grupal sea el abordaje político a partir de la propia vivencia cotidiana y subjetiva.

• Mujeres Públicas es un grupo de creación visual y de activismo, dos prácticas que, si bien pueden tener puntos en común, son esencialmente diferentes. Esta doble condición nos coloca en un lugar de tensión que se ubica en el núcleo de la ya bastante transitada discusión acerca de la relación entre arte y política.
¿Subordinar la creatividad a las necesidades y la agenda política? o ¿priorizar los procesos creativos aunque esto implique largos periodos de silencio activista? Como grupo abordamos la creación desde la invención y la imaginación mientras que encaramos nuestro activismo desde la presencia continua en las calles, desde la reiteración de reivindicaciones y derechos que no hallan aún solución. Es por esto que intentamos llevar adelante nuestra actividad a partir de dos caminos: Sostener una presencia activista en el espacio público reeditando piezas gráficas o intervenciones producidas a lo largo de nuestros 7 años de trabajo (obras que sentimos vigentes políticamente) mientras esto nos permite disponer del espacio y el tiempo subjetivos necesarios para plantear nuevas creaciones que no estén atravesadas por otra urgencia más que el deseo de hacer
Pero, sobre todo, creemos en la importancia de ganar el espacio público para transformar el espacio privado y la vida cotidiana de las mujeres.
Ante el saber-poder de la afirmación que adiestra, cierra y cancela interpretaciones, proponemos la pregunta.
Hacemos una pregunta no prevista en el catálogo formateado de nuestras posibilidades apelando a un cambio de posiciones, produciendo un enroque donde lo normativo pasa a los bordes y ocupa un lugar subordinado.
La pregunta, creemos,  abre caminos de pensamiento, no sentencia ni cierra una idea sino que sugiere y posibilita otras miradas.



• En nuestro trabajo confluye la reivindicación de derecho con nuestra subjetividad y es a partir de esta confluencia desde donde se impulsa nuestra acción, desde nuestra cotidianidad, desde pequeñas e íntimas preguntas.

• Nuestro objetivo ha sido, desde un principio, denunciar y hacer visibles situaciones y lugares de opresión que vivimos las mujeres como sujetos sociales a través de la producción y puesta en circulación de herramientas simbólicas de reivindicación, como también desnaturalizar prácticas y discursos sexistas que encontramos profundamente arraigados en nuestra cultura

• Hablamos de un hacer procesual, tanto en sus formas como en su método, en el sentido de que en vez de estar orientado al objeto o el producto, cobra significado a partir de la producción y a través de la circulación

• Las preguntas que acompañan nuestro trabajo definen una estrategia comunicativa a través de: re significación de objetos y frases habituales // des funcionalización de elementos y discursos // descontextualización de palabras e imágenes // el humor, la ironía otras yerbas

• Casi siempre elegimos desplegar nuestras acciones en espacios públicos y no dentro del contexto de los ámbitos de exhibición habituales del mundo del arte y muchas veces recurrimos a operaciones de apropiación de objetos de circulación masiva o técnicas de sobre identificación tendientes a subvertir sentidos originales

• Con la intención de alentar a la reapropiación, de producir recepciones dispersas y abiertas en contraposición a la tradicional contemplación artística y posibilitar múltiples interpretaciones eludiendo el discurso lineal del panfleto político es que elegimos utilizar materiales de bajo costo para hacer afiches, objetos que pegamos en la calle, repartimos y dejamos en diferentes contextos y armamos esta página Web a través de la cual se puede acceder y bajar casi todo nuestro trabajo

• Nuestro trabajo pretende ser un aporte al feminismo global, disperso y diverso, a la ampliación de los límites de lo que se entiende por arte o de lo que se denomina activismo así como seguir poniendo en discusión aquello que llamamos política sin más y que pocas veces ha pensado el feminismo como una política.


PROYECTO HETERONORMA

Al irrumpir en el espacio público con las preguntas: “¿Es usted heterosexual? ¿Cómo se dio cuenta?” o “¿Cree que su heterosexualidad tiene cura?” intentamos, en principio, generar incomodidad y poner en crisis una construcción segura, hacer estallar una narrativa única. 

ENCUESTA



INTERVENCION

Experiencia n º 1 - El Tejido Urbano











 El proyecto de la artista Liz Kueneke "El Tejido Urbano" es una intervención pública en la que la gente participa marcando lugares significativos en un mapa de su ciudad bordado a mano. Los participantes marcan tanto lugares positivos como negativos cosiendo símbolos con hilo. Por ejemplo, “¿Dónde está el corazon de la ciudad?”. O “¿Dónde hay un lugar positivo para la comunidad?”. O “¿Dónde hay un lugar peligroso?”. También pueden bordar imágenes personales y palabras en los bordes del mapa.






Este proyecto se ha realizado en Barcelona (España), Fez (Marruecos), Quito (Ecuador), Bangalore (India), Nueva York y Los Angeles (EEUU). Ahora el artista esta dedicando un año a realizar profundamente el proyecto en la isla de Ibiza.

Esta obra esta reseñada en tres nuevos libros: Hoopla: The Art of Unexpected Embroidery, City as Lab, and Mapping Different Geographies y en varios artículos.







En 2009 y 2010 se llevaron a cabo otros proyectos similares: “Locating Ourselves in Los Angeles”, en el que se utilizaron tres mapas sobre bastidores en Los Ángeles; "What Shape is Bushwick?", realizado en colaboración con Adriana Young, en Brooklyn; y un proyecto similar en Riobamba, Ecuador.














www.diariodeibiza.es
Domingo 18 de marzo de 2012
Arte

El Mapa que no orienta

La artista Liz Kueneke está creando un mapa emocional de Ibiza con su proyecto ´El tejido urbano´



Liz Kueneke está desarrollando en Ibiza parte de su proyecto ´El tejido urbano´, que consiste en la elaboración de un mapa emocional de la isla en el que los voluntarios cosen con hilos de colores sobre los lugares en los que les sucedió algo importante. Hoy vuelve a montarlo en Sant Josep en busca de nuevos ´tejedores´.



 

TANIT PARADA TUR | IBIZA Cuando Liz Kueneke formuló la pregunta «¿dónde has nacido?» a un treintañero de Ibiza, lo último que esperaba escuchar era esto: «En el campo». La respuesta no le debería haber sorprendido tanto, puesto que el chico se autodenominaba hippisenc (neologismo combinación de hippie y eivissenc). Lo más curioso es que aquella anomalía se dio en varias ocasiones. «El hippisenc me explicó que sabía qué comadrona había ayudado a nacer en casa a todos sus amigos», rememora. Kueneke (Chicago, 1976) ha escuchado muchas historias desde que trajo a Ibiza su proyecto artístico, ´El Tejido Urbano´, después de haber pasado por ciudades como Bangalore, Quito o Nueva York. Instalada en Ibiza desde hace dos años, esta estadounidense que dice no considerar su casa ningún lugar, inició la confección de un particular mapa isleño el verano pasado como parte de un festival de arte.

Ahora espera atraer a cerca de setecientas personas a participar en la conclusión del mapa, que empezó siendo un relieve de la isla cosido sobre una gran sábana blanca. Ese primer paso le supuso unas cien horas de trabajo «muy meditativas». El proyecto consiste en responder a una serie de preguntas sobre la isla cosiendo con hilos de colores cada respuesta. Por ejemplo, un lugar donde sucedió algo importante en la vida del voluntario. Luego, Kueneke enhebra el hilo a la aguja (cada pregunta va asociada a un color y dependiendo de si se trata de un residente o un turista hará un círculo o una cruz) y se la entrega al participante. «Cada vez que saco el mapa, enseño a alguien a coser», afirma rotunda.

En Ibiza, la pregunta más popular es «¿Qué lugar consideras más especial o mágico?». A juzgar por la cantidad de crucecitas y círculos que se amontonan en un pequeño punto al oeste de la isla, es Vedrà continúa sin rival como enclave místico. Cuando la respuesta es particularmente interesante, a Kueneke le gusta entrevistar al sujeto en vídeo. También toma nota de las respuestas de forma anónima.

En el mapa de Ibiza, los puntos de colores están distribuidos fuera de los núcleos urbanos. Así, la mayor parte de las respuestas se ubican en el campo. «Esto muestra que la ciudad no es un lugar importante para los ibicencos. Me da la impresión de que les gusta salir de su pueblo o su ciudad en cuanto pueden y la naturaleza forma parte de su rutina». Hay muchos lugares «secretos» marcados en la inmensidad de la sábana. «Los marcan «porque saben que nunca los encontrarán, pero en mi cerebro tengo toda la información guardada», comenta Kueneke entre risas. De momento no hay nada destacable ocurrido en una discoteca, solamente se marcó una porque el participante trabajaba en ella.

También bares, tiendas o restaurantes parecen estar al margen de las experiencias más destacables de cada individuo.

Superar los propios miedos
Según la artista, salir a la calle y montar el tenderete puede resultar una experiencia muy reveladora, una mezcla de arte e informe urbanístico. «Me gusta salir allá fuera», cuenta Kueneke que empezó con el Tejido Urbano en Barcelona en 2008. Por entonces simplemente cogió la sábana y la llevó a la plaza bajo su casa. «Es una manera de superar mis propios miedos. Es fascinante conocer a toda la gente con la que me he topado. Es enriquecedor escuchar sus historias, la gente suele ser muy honesta». El procedimiento es siempre el mismo: saca el tenderete y espera a que alguien se le acerque, curioso. Ese primer encuentro es «un poco intimidante al principio». Luego explica al voluntario que se trata de una manera de compartir su visión sobre el lugar en el que vive, utilizando hilo y aguja.

«Este es un proyecto de vida que me recuerda que la gente tiene el mismo tipo de sueños y de deseos sin importar donde viva», cuenta sobre la experiencia.

Liz Kueneke reside ahora en Ibiza después de haberse movido por ciudades de varios continentes. Desde Los Ángeles hasta Quito, pasando por Barcelona. Aunque reside aquí, viaja continuamente, sobre todo a la capital catalana, donde tiene su estudio. Nada más terminar la entrevista, ha de ir al aeropuerto para coger un vuelo que la llevará a Washington. Antes de subir a su coche murmura: «Tengo que ir a despedirme del cordero» y se acerca a su mascota para decirle adiós. En su casa de Ibiza guarda solo el mapa de la isla porque dice, el clima es demasiado húmedo y las telas se estropean.

La elección de un lugar u otro es una opción fundamentada puramente en la experiencia de cada individuo. «Muchos participantes marcan un lugar donde pasó algo importante, allá donde se enamoró, o donde dio un primer beso… cosas así», resume Kueneke. La suma de estas expresiones concluirá eventualmente en un mapa que reflejará una tendencia, una visión colectiva, en definitiva la relación de las personas con el lugar en el que viven. «Me gusta creer que el mapa es una herramienta, además de tener un lado poético. Es un retrato de la isla y lo que la gente piensa de ella, así como de qué manera la gente usa ciertos lugares o lo que debería cambiarse.»

Cuando puso en marcha el proyecto por primera vez la gente marcaba sus respuestas con una pegatina, pero Kueneke llegó a la conclusión de que «lo hacían y se iban». «Yo quería que hablaran de ese lugar. Pensé que si tenían que coser sus respuestas, se pasarían más tiempo y se convertiría casi en un grupo de costura como antaño, cuando las mujeres se reunían para charlar. Y eso pasa, la gente habla y discute sobre los distintos enclaves, hay debates como «¿hacia qué dirección va Ibiza?». La obra de Kueneke aspira pues a provocar la reflexión: un mismo sitio puede evocar sentimientos muy distintos.

«Muchos son los que sienten un fuerte rechazo hacia zonas muy turísticas como Platja d´en Bossa o Sant Antoni…, pero quizás alguien se ha enamorado en Platja d´en Bossa! Solo porque un sitio sea considerado como feo no significa necesariamente que todos lo vean de ese modo.

Hay gente que lleva toda su vida viviendo ahí y les encanta. Me gustaría que la gente viera estos sitios con una perspectiva diferente después de ver lo que otros piensan de ellos». Kueneke explica que hasta el momento, los participantes se han centrado en responder las cuestiones positivas, dejando de lado las preguntas tipo «¿qué lugar se debería cambiar?».

En este sentido, la artista se topó una vez con una mujer mayor que había vivido durante toda su vida en la misma casa, cercana a la iglesia de Sant Antoni. Le dijo que vivía ahí incluso desde antes de que Sant Antoni se convirtiera en el pueblo que es hoy, cuando todo lo que tenía a su alrededor no eran más que un puñado de sabinas. «¡Y después se construyeron todos estos desastres!», dijo la mujer señalando a los hoteles de su alrededor en el pueblo. Kueneke reflexiona: «Estoy bastante contenta de haber descubierto la isla en un momento en que aún conserva su belleza… me alegra no haber experimentado lo que esta mujer relataba, creo que algo así te partiría el corazón».

Un millar de ´tejedores´
De momento han participado unas 350 personas, aunque Kueneke espera lograr la cifra de un millar de ´tejedores´ antes de que se cumpla el año desde que inició el proyecto, en agosto. Entre los que han marcado algún lugar se encuentran familias con niños, ancianos, turistas, jóvenes, religiosos y políticos. Hombres y mujeres a partes iguales. Entre todos ellos, Kueneke ha escuchado «muchas historias de hippies». Por ejemplo, «muchos marcan que han vivido en cuevas», asegura. «En varias ocasiones me dijeron aquello de ´viví en una cueva durante tres meses y me cambió la vida´», comenta sorprendida.

Una de las historias que más gustaron a la creadora del Tejido Urbano fue lo que ocurrió durante una de esas ocasiones que sacó su mapa, una mañana durante las fiestas de Sant Mateu. Los participantes locales parecía que sentían una especial antipatía por Santa Agnès.

«Marcaban cosas muy buenas sobre Sant Mateu y cosas negativas sobre Santa Agnès. Y lo hacían bromeando y riendo pero podías ver que había cierta rivalidad entre los dos pueblos». Intrigada, preguntó a un amigo sobre el fenómeno y este le indicó que quizás se debía a la parte de verdad de una leyenda, recogida por el historiador Joan Marí Cardona. Al parecer, las iglesias de Sant Mateu y Santa Agnès se hicieron a toda prisa porque ambos pueblos querían acabar su templo el primero. La razón es que el obispo les prometió una imagen a los que terminaran antes. Los de Santa Agnès tuvieron la mala suerte de que la iglesia se desplomó antes de terminarla. A pesar del contratiempo, los coroners no desistieron, de manera que lograron terminarla incluso antes que la de Sant Mateu quienes, pensando que ya habían ganado, se confiaron. Por este motivo, la iglesia de Santa Agnès es la más baja de toda la isla.

Curiosamente cuando Kueneke estuvo en Santa Agnès recientemente, ocurrió lo mismo: los coroners estaban muy orgullosos de Santa Agnès. Quizás no tanto de Sant Mateu.

Mientras que en Marruecos la quisieron detener por error, creyendo que era una espía de la CIA, en Barcelona estaban seguros de que el proyecto artístico era una tapadera para recabar información inmobiliaria privilegiada. Pero lo cierto es que el único lugar donde un policía local le instó a sacar su mapa del espacio público por no contar con los permisos necesarios fue en las calles de Dalt Vila. Cuando ya lo estaba desmontando, el agente volvió a acercarse emocionado. «Vino a decirme que había leído en Internet sobre mi proyecto y que le había entusiasmado y que me ayudaría en todo lo necesario», recuerda Kueneke. «Aun así, tuve que recoger el mapa», dice con una sonrisa.

Lo volverá a montar hoy en Sant Josep a la espera de conocer más historias, reflejo de la relación única entre un individuo y su entorno.



jueves, 30 de agosto de 2012

Experiencia Nº 2 - Cildo Meireles

Cildo Meireles: falsos circuitos 
por LUCILA VILELA

 

Cildo Meireles, Left: Zero Cruzeiro (1974-78) Zero Dólar (1978-84) | Right: Inserções em Circuitos Ideológicos, Projeto Cédula, 1970
La trayectoria de Cildo Meireles en la década de los 70 y 80 está bastante conectada con la situación política del país, que vivía en plena dictadura militar. El artista brasileño aún estaba sumergido en las discusiones y efectos referentes al complejo concepto emergente de la globalización. En Cildo Meireles es visible una preocupación constante por un arte que evoca cuestionamientos tanto en el campo político como en el lenguaje artístico. Su obra, a menudo,  presenta una tensión referente al poder retenido por las instituciones, la circulación de los objetos del arte y referencias de lo cotidiano. En un intento de aproximar arte y vida, el artista discute con una fina ironía el proceso de mercantilización del arte con la emisión de las Cédulas: “Zero Cruzeiro” (1974-78) y “Zero Dólar” (1978-84). La moneda es tratada como representación icónica en un juego hegemónico de territorialización. Las cédulas son hechas de forma convincente, constituidas de elementos gráficos que aluden a la autenticidad monetaria y valen menos que el papel impreso. Sin embargo, aunque mostrando su valor nulo, sus billetes poseen valor de intercambio positivo como objeto artístico. En “Zero Cruzeiro”, la imagen de un indio y la de un interno de un hospital psiquiátrico son las figuras que ocupan el lugar de los héroes nacionales que los bancos tienen la costumbre de utilizar como símbolos de riqueza y poder. Dos estratos marginales a los que la sociedad no atribuye valor: la reserva indígena y la institución psiquiátrica. En la época, estas obras fueron distribuidas gratuitamente.
Curiosamente, el 12 de septiembre de 2002, dos billetes de “Zero Dólar” de Cildo Meireles fueron robados durante el montaje de la exposición de la colección del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). La obra, que ya en los años 70 discutía el valor real y simbólico de la moneda, parece que con el hurto, años después, intensifica la cuestión. ‘Nunca me ocupé de comercializar estos billetes’, comentó el artista en una entrevista, ‘Lo cierto es que un robo de ‘zero dollar’ es un ‘zero robo’, aunque es curioso que estos billetes al final valen más de lo que pone su valor’. (El País). De hecho, el valor atribuido a los billetes hoy es un valor artístico, o sea, un valor aún más abstracto que el del propio dinero. La ironía es clara. Si tenemos en cuenta que “en la sociedad occidental, el lenguaje es concebido cómo signos intercambiables” (Herkenhoff: 44),así lo afirma Paulo Herkenhoff, entonces percibimos que los billetes de Cildo Meireles enfatizan la idea del valor constituido a partir de elementos simbólicos.
En 1970, el artista ya sugería un pensamiento crítico acerca de la globalización y un intento de subvertir los circuitos creados por los amplios sistemas de circulación. Ciertamente una de las obras más expresivas en este momento fue “Inserciones en circuitos ideológicos”.       La obra Inserciones en Circuitos Ideológicos, según el artista, surgió de la necesidad de crear un sistema de circulación, de intercambio de informaciones, que no dependieran de ningún tipo de control centralizado. Dentro de esta idea se encuentran el “Proyecto Coca-Cola” y el  “Proyecto Cédula”.  “Inserções em circuitos ideológicos: Projeto Coca Cola”, 1970, consistía en la impresión en botellas de vidrio vacías – en esta época se devolvían las botellas al fabricante para su reaprovechamiento – de mensajes contrarios al efecto anestésico de aquella mercancía. En seguida, su devolución a la circulación mercantil.
Cildo Meireles imprimió en algunas botellas uno de los símbolos más fuertes del imperialismo norte-americano, la frase Yankees go home, un slogan de repudio a la política de intervención económica, política y cultural norte-americana para, después, volver a ponerlas de nuevo en circulación dentro del mercado. La propuesta estimulaba a que las personas participaran activamente imprimiendo sus mensajes. Así, el individuo podía ejercer su poder sin el control de las macroestructuras institucionales. La idea era un trabajo de contra-información que podía ser reproducido por cualquier persona. Para que esto fuera posible, Cildo imprimió las instrucciones en las botellas para llevar a cabo la acción, que se realizaba a partir de la actitud frente al espacio político.  La utilización del publico como participante de la obra creaba un sistema de circulación, de cambio de informaciones que no dependía de un control centralizado. Se introducía el concepto de “circuito” y una discusión de la idea de escala y de la autoría/ anonimato. Esta obra fue expuesta por la primera vez en 1970, en la muestra “Information”, en el Museum of Modern Art, en Nueva York. Exponiendo “Inserciones en Circuitos Ideológicos” en el propio territorio afectado por su crítica, la obra ganaba aún más potencia, consiguiendo expandir sus aspiraciones. En la primera mitad de la década de los 70, el artista tenía clara, en algunos de sus textos, la idea de insertar informaciones contrarias a los propios intereses que fundamentan esos sistemas. Y utilizaba la noción de circuito para dar materialidad y sentido a trabajos de arte.
Las estrategias de los artistas conceptuales en esta época trataban de la “desmaterialización” de la obra de arte y su transformación en idea o práctica. “Inserções en Circuito Ideológicos”, según el artista, se vuelve el opuesto de la operación creada por el ready-made apuntado por Marcel Duchamp, ya que no había culto al objeto, sino que este objeto a partir de un acto podría provocar al cuerpo social. En vez de sustraer un objeto del campo mercantil y colocarlo en el campo consagrado del arte, Cildo proponía la inserción de informaciones ruidosas en el campo homogéneo en el que las mercancías circulan y se intercambian.
El “Projeto Cédula” tenía el mismo objetivo y se trataba de acciones en las que, al principio, serigrafiaba y posteriormente, sellaba mensajes en billetes de banco contra el gobierno dictatorial brasileño y contra el autoritarismo. Y siguiendo la propuesta de Inserciones, este dinero era retornado a la circulación con los mensajes impresos. Un circuito más veloz que las botellas. Entre los más conocidos mensajes estaba la frase ¿Quién mató a Herzog?, que hacia una crítica al régimen dictatorial brasileño en la época – una referencia a las causas no esclarecidas de la muerte del periodista Wladimir Herzog.
Esta relación del observador – participante, la idea de flujo y las posibilidades de usar los circuitos y redes que fundan y regulan las relaciones económicas y políticas del mundo contemporáneo como espacio de construcción de un enunciado artístico está presente en muchas obras de Cildo Meireles.
Explorando la idea de circuitos, un año después, el artista desdobla su trabajo en “Inserções em Circuitos Antropológicos”, obra que tenía base en la propuesta de “Inserções em Circuitos Ideológicos”, pero ahora con una intención aún más osada de subvertir los sistemas de comunicación. Los “Circuitos Antropológicos” constituían de instrucciones para un proceso de fabricación de tarjetas telefónicas en arcilla. Estas tarjetas, a su vez, eran aceptadas por las máquinas destinadas a aceptar las originales de metal. Los materiales son fichas de metal para máquinas automáticas, teléfonos o transporte público, cajas de fósforos vacías y barro. La obra se relacionaba con el circuito por el empleo de aspectos que existían como una precondición del producto. El hecho de incumplir la ley afectaba al comportamiento regulado de los sistemas de comunicación y transporte. El carácter transgresor del proyecto “Inserciones” se vuelve radical relacionándose con el sistema de forma crítica. Así, la obra de Cildo Meireles cuestiona la situación politica y social en medio de la experimentación artística, donde el circuito es afectado dentro del propio concepto  sumergido en visualidad.
Cildo Meireles, Inserções em circuitos ideológicos: Projeto Coca Cola, 1970
Bibliografía:
HERKENHOFF, Paulo, MOSQUERA, Gerardo, CAMERON, Dan (2000) Cildo meireles, ed. Cosac & Naif, São Paulo.
Periódico:
EL PAÍS | Cultura – 16-10-2002   C. S.  -  Barcelona
Exposición de Cildo Meireles en MACBA (Museu d’ Art Contemporani de Barcelona): 11/02/2009 – 26/04/2009

Vale cuanto pesa 
por VICTOR DA ROSA



En una pequeña exposición colectiva realizada en el Memorial Meyer Filho, de Florianópolis, tituladaDicionário de Ideias Feitas, de la cual hice la curadoría, había  un billete de Cildo Meireles – Quem matou Herzog? – falsificado con perfección, salvo por un error, por el artista Cláudio Trindade. En el circuito provinciano de la ciudad de Florianópolis, Brasil, solo el nombre (consagrado) de Cildo Meireles, en medio de una exposición sin pretensiones, diría yo, ha causado cierta sorpresa. Sin embargo, la falsificación del billete de Cildo, además de fomentar alguna discusión durante el evento e incluso durante el montaje –¿como exponer este billete? o ¿es necesario que el artista falsificador asuma la falsificación? es decir ¿el proceso de falsificación debe ser explicitado o escondido?– parece abrir algunas cuestiones sobre la obra de Cildo y, en el límite, sobre el propio arte contemporáneo.
En la exposición, asumiendo los riesgos, decidí exponer el billete como si fuera original. Sin embargo, además de estar expuesto en un espacio de arte, el billete también pasó a ser distribuido, ahora como un billete falsificado, principalmente entre los críticos, curadores y artistas, pero también entre desavisados, como un virus, como un proceso inflacionario –fueron hechas casi doscientas falsificaciones– en fin, el billete pasó a ser distribuido en lo que llamamos de circuito de arte. Es posible que, inclusive, a estas alturas, fuera de control, algunos billetes ya estén en venta en el mercado libre de internet. Fue en ese contexto que algunos billetes llegaran a las manos de Cildo Meireles, por medio de una crítica italiana, Modesta Di Paola –que, de paso por Brasil, tuvo conocimiento de los billetes poco antes de una entrevista ya acordada con el artista.
Cada vez que el billete aparece, es cierto, hay diferentes cuestiones y niveles de lectura. En la exposición, a través del juego de falsificación, busqué trabajar, en la posición de curador, con el proceso de fetiche de la firma. En ese sentido, por el uso de los mecanismos expositivos más convencionales, se trata de una ironía –bastante camuflada, de hecho– con el proceso de institucionalización del arte e incluso de la política. El billete se vuelve legítimo –y quiere volverse legítimo, en este caso– en la medida en que su discurso expositivo reafirma este lugar. Por otro lado, había pistas suficientes para cuestionar tal legitimidad. En una fórmula: lo que se dice es desmentido por como se dice y por las condiciones en que se dice. De hecho, nadie ha cuestionado si Cildo Meireles, en aquel caso, era un un Cildo Meireles. En el límite, sea como fuera, no es posible decidir sobre eso.
Cuando los billetes pasan a ser distribuidos, sin muchos criterios, en redes desconocidas, apenas con la información de que se trata de una falsificación de Cildo Meireles hecha por un artista de Florianópolis, otras lecturas entran en juego. La estrategia de Cláudio Trindade, en ese sentido, no es diferente de la estrategia del propio Cildo Meireles cuando realizó los sellos: la inflación. El uso del dinero en tanto que soporte, en ese sentido, no es aleatorio: además del recurso pragmático de circulación, se trata también de una metáfora. Lo que Cláudio Trindade hace, seamos claros, es una copia. Pero la copia nos enseña, por otro lado, que no hay texto sin contexto. O sea, Cláudio Trindade realiza una copia –como el propio Cildo aconsejaba, además, en el contexto original– exactamente cuarenta años después: devuelve el billete a la circulación, pero bajo el signo del vacío.
Si la estrategia es la misma, por tanto –si las reglas del juego son las mismas– la mudanza de contexto altera sus efectos. Cildo, con sus billetes, a través de una pregunta directa, en un contexto en que la información está bajo control, provoca la inflación de un discurso silenciado; a su vez, Cláudio provoca la inflación del propio valor inmaterial, digamos (político, pero también económico), de lo que se ha vuelto el arte. Volviendo tal vez indistinta la diferencia entre el original y la copia, la falsificación busca sacar los billetes de Cildo del lugar sagrado en que se encuentran. Delante de los billetes de Cildo, al final, estamos delante de una paradoja del arte contemporáneo: cuanto menosvalor, mas valor –o, cuanto menos valor, mas valor. Se puede decir, finalmente, tal vez con alguna presunción, que Cláudio Trindade devuelve a Cildo lo que es de Cildo. En una palabra: la singularidad de la falsificación consiste en la idea de que la propia firma de Cildo Meireles, para continuar sendo política, prevé su falsificación, su uso común. En ese sentido, el gesto de Cláudio Trindade tiene una ambigüedad irreversible: el artista se hace al mismo tiempo cómplice y traidor.
Como decía, Cildo Meireles se ha visto ante algunas de sus notas falsificadas. Preguntó de qué iba aquello. Modesta Di Paola le explicó la situación y le pidió que las firmara, así como había firmado algunos de sus billetes. “Ahora si que puedo sentirme un artista casi completo!”, dijo Cildo. Con el bolígrafo en las manos, mientras buscaba apoyo para los billetes, el artista preguntó cómo se llamaba el falsificador. En una inversión irónica y radical –o en una finta: una elipse, un vacío–, Cildo falsificó la firma del falsificador, creando un mecanismo de re-envío recíproco entre las firmas. En tres billetes falsificados, con la misma grafía de sus propias firmas, escribió el nombre de Cláudio Trindade en el espacio en que, hace cuarenta años, había firmado su nombre propio, como quien dice, al final: vale cuanto pesa.


textos extraídos de http://interartive.org/




jueves, 3 de mayo de 2012

EL DESEO DE ANDAR




"La percepción del mundo es la única maravilla distinta para cada uno
de nosotros y aquella de la que seguramente somos menos conscientes"

Pedro Zarraluki, La ciudad invisible

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Proyecto artístico colectivo en el que se propone "el paseo" como acto creativo de conocimiento y transformación simbólica del espacio urbano o natural.




El deseo de andar fue creado en Noviembre de 2007 como proyecto de carácter colectivo a través del cual proponer "el paseo" como acto creativo de conocimiento y transformación simbólica del espacio urbano o natural. Desde entonces el proyecto ha tenido una doble identidad, por un lado como proyecto de creación colectiva enfocado a la materialización de propuestas artísticas para su exposición en el marco de “Aptitud para las armas”, una exposición colectiva que tuvo lugar en la Sala Amadís del Injuve entre Febrero y Abril del 2008. Por otro lado, como espacio para el intercambio de conocimientos, propuestas y perspectivas relacionadas con las prácticas artísticas que han tomado “el paseo” como herramienta de conocimiento, apropiación y/o representación del lugar como concepto tan amplio como cabe imaginar, desde la genealogía de estas prácitcas, pasando por la producción de espacio social, hasta la cartografía urbana experimental.

Como proyecto artístico y plataforma de intercambio y conocimiento “El deseo de andar” ha evolucionado mediante las numerosas contribuciones de personas afines al proyecto que han ido tejiendo un mapa de relaciones a partir de las propuestas, consolidando su carácter abierto y colectivo. 

El conjunto expositivo de "Aptitud para las armas", donde se enmarcó este proyecto, se organizó alrededor de una serie de investigaciones y procesos creativos que proponían un estudio y reflexión sobre el ingenio y la creatividad popular, abarcando un amplio abanico de prácticas, modos de hacer y artefactos culturales, desde las tácticas de resistencia empleadas a la hora de ocupar y defender el espacio público y el procomún, pasando por la transformación y codificación cotidiana del lenguaje como herramienta para imaginar el mundo, hasta la inventiva y el ingenio micropolítico que se da en el entorno social doméstico.

Para más información, aquí está la convocatoria original del proyecto:

Proyecto artístico colectivo en el que se propone "el paseo" como acto creativo de conocimiento y transformación simbólica del espacio urbano o natural.

Me gustaría contar contigo para un proyecto que estoy realizando y que pretende ofrecer una experiencia y dar lugar a una obra producida colectivamente.
En este proyecto propongo “el paseo” como medio de expresión, método de exploración y acto creativo en sí mismo. A través del paseo conocemos un espacio, aprendemos a habitarlo, le atribuimos unas cualidades simbólicas-emocionales y de esta manera lo hacemos nuestro.
La acción de andar, de pasear, ha acompañado siempre al ser humano tomando diferentes formas de aplicación (andar por necesidad de desplazamiento, andar como método de exploración del territorio, andar como esparcimiento); pero la apropiación e identificación del espacio ha sido siempre una constante inmanente al paseo. El paseo conlleva un componente de lectura semiológica del espacio que contribuye a la relación e interacción entre el hombre y su medio.
Durante todo el siglo XX, el andar ha estado presente en las metodologías de actuación artística. Podemos citar, por ejemplo, las “deambulaciones surrealistas” practicadas en los años veinte por Louis Aragon, Andre Breton y Roger Vitral entre otros. Recorridos sin destino cuyo único objetivo consistía en “ver”. Los Surrealistas enfatizaban conceptos tales como la desorientación y el abandono al inconsciente, los movimientos y sugestiones inconscientes e irracionales de la ciudad moderna, así la experiencia resultaba ser una exploración del propio individuo que participaba.
Los Dadaístas utilizaron el paseo como forma de anti-arte, su actuación consistía en no hacer nada, los paseos dadaístas eran simplemente visitas precedidas por toda una campaña de difusión a través de carteles y octavillas que anunciaban toda una serie de eventos y actuaciones durante los paseo pero que finalmente no se realizaban.
Las Derivas Situacionistas, descrita por Guy Debord como: Modo de comportamiento experimental ligado a las condiciones de la sociedad urbana, técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. Se usa también más específicamente para designar la duración de un ejercicio continuo de esta experiencia.En las derivas Situacionistas se trazaba una utopía de libertad, de nueva construcción de la vida cotidiana. El arte pasaba entonces a desarrollarse espontáneamente en las calles y en la ciudad, y a la vez se convertía en la única obra de arte posible.La práctica del andar, como metodología o práctica artística sigue presente en el arte contemporáneo impulsada también por las nuevas teorías urbanísticas que apuestan por un análisis y diagnóstico transdisciplinar de las ciudades dónde la perspectiva artística cobra mayor protagonismo.
"Un gran número de cosas, si no la mayoría, fue descrito, inventariado, fotografiado, contado o enumerado. Mi objetivo en las páginas que siguen ha sido más bien describir el resto: lo que generalmente no se anota, lo que no tiene importancia: lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes" George Perec "Tentative D'épuisement d'un Lieu Parisien", 1975.

Ejemplo: Texto extraído de Los Mismos Paisajes, Teresa Galí -Izard. Ed. Gustavo Gili
“Un simple paseo por el campo se transformó en un interesante ejercicio de observación. Padre, madre e hijo paseaban regularmente por una zona agrícola donde había una plantación de manzanos, un campo de cereales y un pequeño riachuelo. Un día decidieron tomar datos sobre lo que observaban de forma regular. Así pues, decidieron visitar el lugar cada primer fin de semana del mes y durante más de un año, y anotar en qué estado se encontraban los cultivos. Hacían fotografías desde el mismo punto de vista, dibujaban y anotaban todo aquello que les llamaba la atención de forma regular y sistemática. Al cabo del año tenían un material que resumía los ciclos de producción. El laboreo, la siembra, la germinación, el crecimiento y la recolección del campo de trigo, al igual que la caída de hojas, el reposo invernal, la apertura de gemas, la brotación, la floración, la fructificación y la recolección del campo de manzanos. Al cabo de un tiempo, el conocimiento y la vivencia que habían adquirido hizo que sintieran el lugar como propio"

A continuación te resumo las condiciones de participación en el proyecto, las cuales puedes interpretar libremente así como dedicarle el tiempo que puedas o estimes oportuno.
La primera consiste simplemente en elegir un paseo, puede ser un recorrido que realices de forma habitual o uno que elijas expresamente para llevar a cabo este ejercicio.
Repetir este paseo con cierta asiduidad, dependiendo de tu tiempo y del grado de implicación que desees tener en el proyecto.
Utilizar diversos medios de descripción, interpretación y valoración del espacio recorrido (dibujo, texto, fotografía, sonido, video etc.) Puedes elegir cualquier método de recopilación de datos: diario, carpeta, collage, sketch book etc. así como cualquier método de presentación final.
El objetivo final de este proyecto no es tanto su forma estética como su valor como experiencia de conocimiento del entorno y de inmersión creativa en un acto tan cotidiano como es “el paseo”.
Con el material recibido por parte de todos los que participéis en el proyecto realizaré una presentación en video así como un muestrario de materiales originales como dibujos, fotografías, textos, objetos encontrados etc.

Buenos Aires Tour (2003) Jorge Macchi



"El relato de un viaje que comenzó con una propuesta azarosa. Un relato urbano, el caminar nómade del viajero observador...la ciudad como un texto que se camina."
Andrea Giunta, 
Poscrisis, arte artentino después de 2001







Buenos Aires Tour consta de 8 itinerarios que reproducen la trama de líneas de un vidrio roto sobre el plano de la Ciudad de Buenos Aires. A lo largo de las 8 líneas se han elegido 46 puntos de interés sobre los cuales la guía proporciona información escrita, fotográfica y sonora.
El libro Buenos Aires Tour, Editorial Turner, 2004, contiene la GUÍA , donde se desarrollan de manera ordenada cada uno de los 46 puntos del Tour a través de los textos de María Negroni y las imágenes de Jorge Macchi. El MAPA , con los itinerarios. CD-ROM , con todos los materiales encontrados y elaborados para la guía, pudiendo establecer links entre diferentes puntos a través de imágenes que se repiten en diferentes lugares de la ciudad.
Una serie de POSTALES de fotografías tomadas en el punto Recoleta. Una serie de cuatro POSTALES con reproducciones de objetos encontrados en diferentes puntos del itinerario. Una PLANCHA DE ESTAMPILLAS con la reproducción de la tapa de un libro encontrado en uno de los puntos. Reproducción FACSIMILAR de un CUADERNO encontrado en uno de los puntos. Reproducción FACSIMILAR de un MISAL con anotaciones, encontrado en uno de los puntos.