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jueves, 9 de abril de 2015

"Angelina" Regina José Galindo (Guatemala - 2001)






Angelina. Me visto de doméstica durante todo un mes, realizando así todas mi actividades cotidianas. (Guatemala. 2001)





Regina José Galindo se viste de sirvienta y realiza todas sus actividades cotidianas por un mes.  Angelina (2001) reginajosegalindo.com
¿Qué significa el uniforme y la ropa en general?  En muchos casos la ropa no pasa de ser un aspecto superficial de la identidad, pero en otras instancias la manera de vestir incrimina al cuerpo humano y lo sujeta a las construcciones sociales de género, raza y clase social.  En Angelina (2001) Regina José Galindo señala que la ropa es un signo cultural que comunica el poder y la sujeción. 
Angelina es el primer performance en proceso (duracional) de Regina José Galindo.  Por un mes la artista hace su vida cotidiana vestida de sirvienta.  Se documenta el performance con una cámara simple en vez de con video para mantener la naturalidad de las escenas.  Galindo se interesa por la figura de la sirvienta en las sociedades latinoamericanas ya que son sujetos que suelen sufrir una triple discriminación por ser mujeres, indígenas, y por ser pobres.  Según Galindo ser sirvienta es una especie de esclavitud dentro de las casas de clase media y alta. 
Al ponerse el traje de sirvienta, Galindo socava los límites sociales y hace visibles los bordes de género, clase y raza. El traje de sirvienta inmediatamente baja la condición social de la artista y Galindo nota que, con el traje puesto, hay espacios donde ya no puede entrar y muchas personas que la tratan mal. 

Las imágenes fotográficas del performance parecen discordantes; en una foto, Galindo aparece vestida de sirvienta y en vez de hacer trabajo manual, trabaja en una computadora.  En otra foto Galindo vestida de doméstica acompaña a unos amigos en un restaurante.  Galindo ocupa un espacio ambiguo; no los sirve pero se mantiene de pie y algo alejada del grupo. 


Este performance de Galindo hace patente la experiencia diaria de discriminación que sufren las mujeres indígenas pobres.  Como muchos de los performances de Galindo, este es impresionante porque no requiere la autorización del campo cultural ni un escenario formal.  Cualquier persona podría cambiar la ropa que usa y así socavar los límites sociales revelando, alterando e interrumpiendo los códigos sociales.  





"Espacio para abortar" x Mujeres creando (Bolivia - 2014)






Arte, política y aborto libre: Mujeres Creando en la Bienal de San Pablo

San Pablo es una ciudad alucinante, con todos los significantes que ese adjetivo puede tener. Inmensa, activa, poblada, desoladora. Sus puentes y sus gentes debajo, los autos, los subtes que llegan exactamente cada 40 segundos. La Bienal que allí acontece durante tres meses es una muestra con inmensos pasillos y pabellones con videos, pinturas, mapas, fotos, textos, instalaciones. Arte contemporáneo para entendidos y sensaciones encontradas, que se mezclan con la periferia y lo real.
Apenas entrar y ya se ve y se siente un aire diferente: las bolivianas Mujeres Creando vistieron con úteros la planta baja. Una estructura de piernas abiertas, con su vulva brillante en lo alto, y seis úteros donde poder entrar, estar y salir: Espacio Para Abortar. Así titularon esta obra.
El día de la inauguración se llenó de mujeres. Todas reunidas alrededor de las telas rojas bordadas amorosamente con la palabra útero. El motor de Mujeres Creando, María Galindo, contó para todas que la obra, llamada así por estar en semejante ámbito, sería levantada y llevada afuera por nosotras, por todas las que estábamos allí. Caminamos por el mítico Parque Ibirapuera, que alberga el Pabellón de la Bienal y a muchos jóvenes y familias un sábado a la tarde. El recorrido fue sin carteles ni cantos. Nuestras manos llevaban y balanceaban la estructura de metal de 12 metros de largo por siete de alto. Esa fue nuestra poética. En cada lugar que detuvimos nuestra marcha, plantamos la obra, y de a una entraron al útero las mujeres que se practicaron un aborto, a contar su historia en primera persona. ¿Cómo poner en palabras esa intimidad que logramos las más de 100 mujeres que allí estábamos? Ante cada relato escuchábamos y abrazábamos a cada una de las que hablaban. Nuestro encuentro era puro respeto y hermandad. No estamos solas, se podía leer en los ojos de todas.
Miedos, vacíos, hemorragias y lágrimas atrapadas bajo la tela roja que se movía con el viento de la tarde. Durante más de dos horas levantamos las piernas bien abiertas y pudimos escucharnos. Después, volvimos al pabellón a dejar la obra, que seguirá allí por varios meses. En cada útero habrá auriculares para escuchar el relato de todas las mujeres que hablaron de sus abortos.
“La Bienal es un espacio muy político, por eso debemos aprovecharlo para difundir nuestra lucha. Este espacio es suyo: usénlo”, dijo María.
Todas nos abrazamos y gritamos. En el medio de la Bienal de San Pablo, todas juntas seguimos exigiendo aborto legal y seguro.

Fotos: Lina Etchesuri





"Todos somos terroristas" - Argelia Bravo (Venezuela 2011/2015)




 Por Albeley Rodríguez

            Todos somos terroristas fue una propuesta de la venezolana Argelia Bravo, realizada durante el VI Encuentro de Arte Corporal (2011). La artista convocó al público a hacerse partícipe de la acción llevada a cabo en uno de los dioramas del Museo de Ciencias de Caracas. En esta propuesta el público fue convidado a exponer sus posturas o inconformidades políticas a través de la composición de una autoimagen relativamente distanciada de la cotidiana, que evidenciara una afrenta «terrorista» ante aspectos distintos que oscilaron desde la violencia institucional, pasando por varias expresiones contra el patriarcado, la heteronormatividad, las farmacéuticas o la patologización psiquiátrica, entre otras muchas. El retrato fotográfico fue impreso y entregado a cada una de las personas convertidas en co-creadoras. Particularmente, lo que más valoro de esta acción es que desató un ambiente que aglutinaba lo lúdico y la creación con posicionamientos que devenían micropolíticos, teniendo consecuencias en las redes sociales, entre distintos colectivos interesados en lo planteado por cada acción-declaración y en la obra articulada posteriormente por Bravo[1]. El público afloró su «terrorista» al salir del círculo demarcado por la dominación y resaltar su más necesitado espacio de diversidad.
            Yo, quien por mi trabajo de curadora de arte conocía a la artista y sus planes, no quería faltar, y estuve allí temprano junto con mi pequeña ―que entonces tenía 1 año y unos meses. Quería sacar a la luz mi propia terrorista porque, desde que estaba embarazada y comencé a reflexionar e indagar sobre las condiciones adecuadas de desarrollo de la nueva vida en mi vientre, tuve la fortuna de conseguir otras madres investigadoras que se habían transformado en activistas de la imperativa modificación de varios aspectos de la formación humana (parto respetado, lactancia materna y prolongada, colecho y contacto corporal vs. coches, sillas para arrullar y otros productos «sustitutos» de la madre, crianza respetuosa, etc). En este contexto, comencé a comprender que el acto de amamantar tenía varios aspectos temibles para el violento sistema contemporáneo de control de los cuerpos y, por extensión, de la sociedad.
            Entre los diversos encuentros a los que asistí, fue reveladora la intervención de la Cooperativa Lactarte y sus conversatorios para desmontar los mitos erigidos en contra de la lactancia materna y a favor de las fórmulas mal llamadas «maternizadas»[2].
A través de esos intercambios y otras indagaciones, reforcé cada vez con mayor intensidad la idea de que el amamantamiento, además de la capacidad de alimentar e inmunizar a mi bebé, era un acto simbólico que evidenciaba la importancia de una práctica primordial de la soberanía alimentaria y de la autodeterminación de nuestros cuerpos, desde que nacemos y desde que participamos en la floración de una nueva vida.
El ama-mantamiento desafía la imposición moderna que ha hecho de éste un acto prohibido y anticuado, con la función ―nada ingenua― de favorecer las expectativas del mercado de poder entregarnos por entero a la ingesta de «no alimentos» que atentan pronto contra la salud y, lo que es lo mismo, contra la cultura del contacto cálido, placentero e imprescindible de madre y pequeñx. Un ejemplo visible para todxs es el hecho de que en la actualidad, grandes senos sean expuestos y ampliamente aceptados si se muestran en monumentales pancartas para la satisfacción de las demandas patriarcales, pero son rechazados si se ofrecen en público para dar ternura en estado lácteo, en ese caso hasta la denigración y la expulsión han parecido válidas.
Pensé desde entonces en que, cada vez que amamantaba, hacía una especie de rebelde manifestación erótica contra la lógica del marketing homogeneizante y enajenante, entendiendo las expresiones de amor maternal como un acto profundamente político y subversivo.
Quizá pensar y asumir el amamantamiento implique también meditar acerca de un uso del tiempo que cuestiona las dinámicas de sobrexplotación del trabajo de la mujer y el cercenamiento de la diversidad de maneras de vivir, operado por las formas modernas de esclavitud, para aproximarse a posibilidades de trabajo de características heterogéneas pero, sobre todo, donde el transcurrir del día se vincule más al ritmo de la tierra y al tempo de los vínculos interpersonales, que al de las exigencias de productividad empresarial. 
            Fue así, como aquel día ya impreciso en mi memoria del mes de septiembre de 2011 en el Museo de Ciencias, cuando la artista Argelia Bravo me ofreció los elementos disponibles para sacar la terrorista que llevo dentro, no dudé en colocarme una capucha, tomar un racimo de plátanos y disfrutar de la importante compañía de mi pequeña tomando en sus manitos y en su boca, su mejor alimento afectivo y efectivo, retomando el conocido programa iconográfico de la virgen de la leche, pero despojado adrede de la dominante santidad cristiana.
            La autodeterminación de nuestros cuerpos pasa por empoderarnos de una comprensión propia y ampliada de la maternidad, así como por liberarnos de los dictámenes religiosos, médicos y jurídicos que ―desde el esquema heteropatriarcal― vienen decidiendo por nosotras y nuestra descendencia, mutilando posibilidades diversas y alternas de ser madre, de ser humanxs.
            Creo que asumir los afectos más allá de los modelos industrializados, plantarnos insumisas ante las dicotomías de género, así como abiertas al descubrimiento de prácticas ancestrales que han sido ocultadas a conveniencia del patrón hegemónico moderno-occidental-patriarcal-capitalista, son opciones que, lejos de pretender instaurarse como en un nuevo canon de enjuiciamiento de las diferencias, intentan develar campos de elección.
            En este sentido, el grupo Polvo de Gallina Negra y artistas como Mónica Mayer, Maris Bustamante (antes parte del grupo nombrado) o María Llopis, entre varias más, han venido aportando potentes dispositivos de subversión de los imaginarios sociales y las prácticas de la maternidad que vulneran algunas de las muchas normatividades pendientes por ser reconfiguradas o despachadas de nuestra existencia.
            Es posible que conocer, discutir y difundir estas propuestas pueda significar un paso inmenso hacia el destierro de una larga, dolorosa y absurda cadena de opresiones y, más aún, la apertura de senderos con expectativas de relaciones sociales menos mecanicistas y más plenas de experimentación libertaria.  
10 de mayo de 2014
Para ser publicado en el número de la Revista Hysteria dedicado a las maternidades subversivas.



[1] En 2012 la artista presentó una exposición individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas titulada Aula 7. Escuela de cuadros y pepas. En esta exhibición mostró una selección de 18 de las numerosas fotografías resultantes de aquella convocatoria. En esa ocasión decidió llamar la serie Galería de terroristas, teniendo una conmovida respuesta de gran parte de los espectadores.

[2] Aquellas que la publicidad pretende vendernos instalando la idea de que es posible imitar los componentes de lo que las madres proporcionamos a nuestrxs hijxs al ofrecerles nuestro pecho.



ARGELIA 3.jpg

Artista: Argelia Bravo. Obra: 'La Virgen de la Leche'. Pabellón de la República Bolivariana de Venezuela, Bienal de Arte 2015, Venecia.



En el pabellón venezolano de la 56 Bienal de Venecia se puede ver esta obra titulada "la Virgen de la Leche" de la artista Argelia Bravo, que expresa preocupaciones sobre problemáticas socioculturales y utiliza símbolos de la lucha política para rechazar las ideas que consideran el acto de amamantar como prohibido y anticuado, lo que favorece los intereses lucrativos de las multinacionales de alimentos.

jueves, 10 de abril de 2014

ENMEDIO - España

No somos números. (Una acción contra los desahucios)


La Platafroma de Afectados por la Hipoteca (PAH) lo venía anunciando desde hacía un tiempo: «Si Caixa Catalunya no responde a las 321 solicitudes de dación en pago presentadas, tendrán guerra». Dicho y hecho. Ayer 10 de enero, a las cinco de la tarde en punto, cientos de personas se congregaban en la vía Laietana de Barcelona frente a la puerta del edificio central de Caixa Catalunya. Enmedio también estuvimos allí –¿cómo íbamos a perdernos algo así?– y llevamos con nosotros la última producción de nuestro Taller de Acción Fotográfica (TAF!): la colección de postales «No somos números».Se nota que estas postales están pensadas específicamente para acciones como ésta. En menos de media hora teníamos ya cientos de ellas repletas de mensajes personales dedicados a Caixa Catalunya, la entidad que más gente desahucia por aquí. «Ladrones», «Nos estáis quitando la vida», «Un día seréis juzgados», cosas así decían.
Una vez que tuvimos todas las postales listas las pegamos allí donde más se veían, en la puerta principal del banco, y de paso pegamos también unos cuantos retratos gigantes de personas afectadas por esta misma entidad bancaria. A juzgar por los periódicos de la mañana nuestra acción gustó mucho a los periodistas allí congregados, todos publicaron las fotos que queríamos. ¿Qué más podemos decir? Nos encanta que los planes salgan bien.
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*No somos números es parte de “How much do I owe you”, una exposición en Nueva York dedicada al dinero y la deuda.
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“Interrumpir el relato dominante y crear nuestro propio relato es la política que nos interesa”



Insatisfechos por la falta de conexiones entre el arte y la acción política, Campa, Leo, Mario y Oriana crearon junto a otras cuatro personas el colectivo Enmedio (Barcelona) que se dedica a explorar la potencialidad transformadora de las imágenes y los relatos. Esta semana hackearon la estatua de Colón en Barcelona y son responsables entre otras muchas iniciativas de la vistosa campaña gráfica de los escraches de la PAH. Hemos conversado con ellos sobre la fuerza que tiene y puede tener eso que llamamos arte para intervenir políticamente en la crisis.

Un espacio en Barcelona, un colectivo de artistas, un grupo de acción, ¿qué es Enmedio?
Leo: El nombre dice mucho. Enmedio nace de un desgarro. Somos todos profesionales de la imagen (diseñadores, cineastas, artistas, etc.) que hemos abandonado nuestro terreno normal de trabajo. No encontrábamos sentido a los lugares que nos estaban asignados: la academia de arte, la agencia de publicidad, la productora. Y nos salimos para inventarnos un sitio nuevo desde donde hacer lo que queremos hacer, un espacio que es un tanto incómodo, difícil y está en una tierra de nadie.
Campa: En los lugares del arte no hay política (¡en todo caso politiqueo!) y en los lugares de la política no hay demasiadas preocupaciones estéticas, así que la misma realidad nos empujó a inventarnos un tercer espacio, a ponernos en medio del arte y la política.
Mario: Hay una potencia en el trabajo con la imagen que queremos seguir explorando, porque es lo nuestro, lo que sabemos hacer, el modo en el que nos relacionamos con el mundo, pero necesitamos llevarla a otros sitios y mezclarla con otras cosas. Enmedio hace referencia a ese lugar desconocido en el que queremos situarnos, que tiene que ver con la fotografía o el vídeo pero no es sólo eso aunque también sea eso, ¿se entiende?
Oriana: Hace ya diez o doce años que exploramos en ese filo, algunos provenimos de colectivos como Las Agencias, Yomango, V de Vivienda, etc. Hay quien ha pasado por la okupación, por la antiglobalización, por movimientos latinoamericanos como el zapatismo y gente sin ninguna trayectoria política o hija de los movimientos de ahora: 15-M, etc. Esa mezcla de diferentes backgrounds creativos y políticos nos saca de nuestro papel a la hora de trabajar juntos y produce efectos sorprendentes, es quizá la fuerza de lo que hacemos.
¿De qué sirve la intervención política en el ámbito de lo simbólico en un momento de crisis como el actual que toca y afecta a lo más material de nuestras vidas, a lo más real (la casa, el salario, etc.)?
Campa: El capitalismo nos conduce a esta miseria, a estos desahucios y a este sufrimiento a través de imágenes y relatos. Es un gran fabulador, con una capacidad de fascinación impresionante. Mucha gente se hipotecó porque se creyó el relato, hecho de discurso e imágenes, que nos llegaba a diario desde los bancos y la publicidad. La publicidad crea imágenes de mundos deseables y ese imaginario genera paradigmas económicos y situaciones sociales.
Leo: No está por un lado la ficción y por otro la realidad: la ficción es el núcleo duro de la realidad. Desde una manifestación (un acto teatral en la calle) hasta la redacción de un discurso político (que maneja imágenes e imaginario), todo es ficción. Lo importante son los efectos de las ficciones, si nos las podemos re-apropiar o no, si nos las creemos o no, si generan confianza en nosotros mismos o impotencia. La base del cambio social es cultural: los relatos que dan sentido a nuestra vida y al mundo en que vivimos.
Mario: Por esa razón, trabajamos en dos sentidos. Por un lado, interferir en el relato dominante, en la explicación oficial del mundo, a través de la guerrilla de la comunicación, con carteles, lemas, mensajes, etc. Y por otro, contribuir a la producción autónoma de imaginarios. Ya no tanto a desarticular un relato, como a crear otro. Esto es lo más importante y lo más difícil: autorrepresentarnos, crear nuestra propia historia, nuestra propia explicación de lo que sucede. Un relato en el que podamos vivir.
Vamos a ver todo esto que decís en detalle, a partir de vuestras propias acciones. Si os parece, empezamos por la fiesta en el INEM que organizasteis en 2009.
Oriana: Quizá lo más interesante fue el momento: estalla la crisis pero no pasa nada en la calle. Hay miedo y parálisis. La idea fue buscar un lugar que condensase y representase ese miedo. Elegimos una oficina del INEM. ¡Y qué mejor que una fiesta para combatir el miedo!
Campa: Enmedio trabaja desde la autorrepresentación. Es decir, no se trataba de una fiesta para los parados. Nosotros también estamos parados, vivimos en la precariedad, etc. No damos lecciones a nadie: partimos de nosotros mismos e invitamos a los demás a participar con nosotros. En el vídeo se ve que hay gente que sonríe, participa, aplaude o nos dice “me habéis alegrado el día”. Buscamos ese acercamiento a partir de nuestras propias preocupaciones, problemas y malestares.
Leo: Fue impresionante la cantidad de visitas que tuvo ese vídeo. Creo que tocamos algo que respondía a un afecto compartido: partiendo de lo que te atraviesa personalmente puedes comunicar con los demás. Lo más íntimo es a la vez lo más común.
Mario: Intentamos que las acciones sean inspiradoras y contagien, pensarlas y diseñarlas como semillas que pueden germinar en otros lados. Después del 15-M, hubo una fiesta en una oficina del INEM en Canarias  y otras acciones parecidas . Dentro de un marco (estético, político, teórico) que definimos nosotros, buscamos la participación y la reapropiación.
¿Qué son los reflectantes?
Leo: Reflectantes es un grupo de acción nacido de unas jornadas de activismo creativo que llamamos “Cómo acabar con el Mal” y en las que se trataba de transmitir prácticas y experiencias del activismo creativo a gente más joven, politizada con el 15-M, etc. Enlaza con una trayectoria larga de creación de personajes que actúan en espacios de protesta, desde Prêt a Revolter hasta los New Kids on the Black Block, proponiendo otras maneras de estar en la calle, repletas de alegría, de color, de creatividad.
Mario: Los reflectantes están muy ligados al momento en el que surgen, en torno al primer aniversario del 15-M. El poder había activado entonces la vía de la represión y la criminalización para acabar con la protesta en calle. Entrar en esas dinámicas vacía la calle de pluralidad, “desdemocratizando” la protesta hasta que sólo quedan grupos pequeños y muy homogéneos, fácilmente identificables y codificables. Ahí surgen entonces los reflectantes diciendo: “no vamos a jugar en ese juego, rompamos los códigos”.
Campa: Los reflectantes juegan con el imaginario de los súper-héroes y la cultura de los fans, son gente normal pero con una serie de herramientas que les permiten hacer frente al Mal: cubos hinchables para parar a la policía en caso de carga, espejos para deslumbrar a los helicópteros de vigilancia, disfraces para romper la codificación, etc. Dramatizan y a la vez desdramatizan la protesta: usando el humor, generando otros afectos, volviendo deseable la presencia en la calle y, al mismo tiempo, poniendo en juego elementos reales para canalizar de otro modo los momentos de tensión y violencia.
Oriana: Muchísima gente se unió al bloque reflectante en la mani del aniversario del 15-M, también apareció gente que no conocíamos y había visto los disfraces en Internet. Hoy los reflectantes son un grupo autónomo, muy cercano a Enmedio pero independiente. Eso es muy interesante también.



¿Qué me contáis de la Fiesta en Bankia?
Mario: La misma semana que el gobierno anuncia recortes de 20.000 millones de euros en sanidad y educación, nos enteramos de que van a rescatar con 23.000 millones de euros de dinero público a Bankia. Como la mayoría de la gente, estábamos indignadísimos y entonces decidimos hacer algo al respecto.
Leo: Nos reunimos una serie de gente afín y empezamos a pensar qué podíamos hacer para dañar la imagen de Bankia. Pensamos que la única manera de afectar a un banco y mostrar nuestro rechazo al rescate era animar a la gente a cerrar sus cuentas. Y que la mejor manera de hacerlo era… era montando una fiesta (ya ves que nos encanta montar fiestas).
Campa: Así que un día un grupo de gente nos desplazamos hasta una oficina de Bankia y esperamos agazapados hasta que una cliente cerró su cuenta. Y entonces entramos y le montamos una fiesta. La clienta no se lo creía. Estuvimos dentro apenas 4 minutos, lo que duró la canción. Y llevándonos a la cliente en volandas, salimos tal y como habíamos entrado. De todo esto editamos un vídeo que en 24 horas tenía más de 100.000 visitas y desde entonces no han hecho más que aumentar. La página de Youtube está llena de comentarios. El vídeo se pasó en varias cadenas de televisión y otras fiestas “Cierra Bankia” fueron celebradas en otras ciudades del estado.
Oriana: La idea era mostrar que algo tan íntimo y privado como tu cuenta en el banco puede ser usado de forma política y que cerrarla puede ser un acto público y, sobre todo, ¡muy divertido!
¿Qué fue el Discongreso?
Mario: Desde Enmedio nos sumamos a la campaña del 25-S: “Ocupa el congreso”. Esa convocatoria coincidía con nuestros debates internos: nos parecía que el 15-M había caído en ciertas inercias repetitivas y que el 25-S podía ser una ocasión para romperlas. El problema es que se trataba de una convocatoria muy cerrada, excluyente y codificada. Nuestro trabajo ahí fue usar la comunicación como apertura. A través de los carteles, una campaña gráfica y una propuesta para ocupar el espacio de modo distinto, se trataba de generar otro relato, reapropiarnos de la convocatoria, hacerla participable, deseable.
Oriana: El diseño de nuestra campaña era muy sencillo. Reemplazamos el “ocupa el congreso” por “rodea el congreso”, porque para nosotros no se trataba de una toma del poder sino de una destitución del poder, y añadimos algo. “El 25-S rodeamos el congreso hasta que dimitan. Punto”. En el cartel, una trama de puntos de distintos colores, que representaba la pluralidad de la sociedad, rodeaba un centro.
Campa: Esos puntos se convirtieron más tarde en fotografías. Montamos un Photocall que invitaba a la gente a fotografiarse con sus propias razones para acudir a un evento como el 25-S. Sacamos el Photocall a la calle y llamamos desde las redes sociales a que la gente se hiciera sus propias fotografías con sus razones. Se trataba de apostar así por la diversidad, abriendo una convocatoria en un principio muy excluyente.
Leo: Y finalmente los puntos se convirtieron en freesbes voladores donde la gente escribió sus demandas y que hicimos llegar al Congresopor encima de la barrera de policías el mismo 25-S. Como por tierra no había manera de entrar en el congreso para que nos escucharan, ¡no nos quedó otra opción que intentarlo por aire!
 Habladme del Taller de Acción Fotográfica “No somos números”
Oriana: Desde la fotografía y en colaboración con la PAH, trabajamos para revertir la representación victimista y deshumanizada que dan los medios de los afectados por la hipoteca. Retratamos a las personas pendientes de desahucio o ya desahuciadas y pegamos esos retratos, ampliados, en los bancos responsables de su situación, mostrando así que los desahuciados tienen cara y ojos, que no sólo son estadísticas. Y a partir de esas fotografías, hemos diseñado también una serie de postales donde se explica la historia de los afectados, dirigidas en primer lugar a los bancos y luego (durante los escraches) a los políticos.
Campa: Estas intervenciones fotográficas funcionan en dos sentidos. Por un lado, fortalecen a los afectados que se acercan a los talleres y posan, ven su fotografía, las pegan en los bancos y así rompen con la barrera de la vergüenza, se hacen presentes en el espacio público. Por otro, la imagen opera como guerrilla en la pelea entre los distintos relatos sobre la crisis, en la lucha que se entabla día a día en los muros de las ciudades, asociando un rostro a la entidad responsable del desahucio (en los medios de comunicación se habla de desahucios pero no se mencionan los nombres de los bancos). Interrumpir el relato dominante y crear nuestro propio relato: en eso consiste la política que nos interesa.
Leo: Para nosotros lo esencial no es la calidad de los retratos o los vídeos, sino su articulación con procesos sociales tan potentes como la PAH. Pero también somos cuidadosos y exigentes con las formas. No compartimos la dejadez de quien piensa que lo importante es sólo “lo que muestra” tal foto o cartel. Nos preocupa lo estético pero no por lo estético en sí mismo, sino precisamente por lo político que hay en lo estético: el cómo se cuentan las cosas, el qué se deja ver, el qué se hace sentir. Sin formas, sólo hay rabia desnuda, no comunicación.
Habéis diseñado también los populares carteles rojos y verdes de los escraches de la PAH. Un amigo me dijo al respecto, después de un escrache: “qué importante son esos cartelitos tan sencillos, sin ellos apareceríamos un poco como una masa enfurecida”.
Leo: El problema de la vivienda siempre ha sido central para nosotros, algunos ya participamos en la comisión gráfica de V de Vivienda-Barcelona de donde salió el célebre eslógan “No vas a tener casa en la puta vida”. En el desarrollo del taller “No somos números” se generó una relación directa con la PAH y nos pidieron que elaboráramos la parte visual de la campaña de escraches. Una propuesta muy importante para nosotros y al mismo tiempo muy delicada.
Mario: La idea fue explicar el conflicto con un simple golpe visual. Por un lado, el “sí se puede” de la PAH (el millón de firmas, el apoyo social, etc.). Por otro, el “pero no quieren” de la élite política completamente sorda a la sociedad. Verde y rojo: adelante y stop. Muchos carteles verdes y uno solo rojo: 99% y 1%. Los carteles y las pegatinas están diseñados, no tanto para el señalamiento de tal o cual político, como sobre todo para recoger y servir a la expresión del apoyo social a la PAH.
Oriana: En los escraches argentinos originales es muy importante el papel del barrio. La idea en este caso era la misma: que se pudiese rodear de botones verdes al diputado en su propio barrio. Que los comerciantes (el panadero, el ferretero, el kioskero) pegasen el cartel o la pegatina en sus establecimientos. Es decir, que fuese en cierta forma el propio barrio el que escrachase al diputado, el que lo invitase a pulsar verde. Lo importante en los escraches es sumar gente, la gente del barrio, la gente que pasa, que cualquiera pueda formar parte de la “marea verde” de la PAH. Ese es el efecto que intentamos facilitar con los carteles.
Campa: Aquí de nuevo ha sido muy importante la producción: cómo se pone esto en funcionamiento. Los materiales son baratos y sencillos, el diseño está publicado en la página de la PAH, cualquiera con una impresora, unos folios y un poco de celo puede hacerse sus carteles. Para nosotros es tan importante el concepto (el qué) como la producción (el cómo).
Citadme ya para acabar una referencia o influencia importante en ese trabajo vuestro entre la imagen y lo social, entre el arte y la política.
Oriana: El zapatismo, por haberlo vivido en primera persona y por lo que significa. Venir de la frivolidad y el desencanto de los 90 y de pronto encontrarte con una nueva manera de hacer política y comunicar. La importancia de la palabra y los símbolos, en las condiciones de vida más duras. El trabajo en y desde los imaginarios reales de la gente con la que trabajas y a la que quieres llegar. La centralidad de los procesos y no sólo de los resultados.
Mario: La música pop. Mi trabajo lo veo muy desde ahí, desde lo pop, lo popular. El deseo de comunicación con toda la sociedad, la voluntad de tocar lo emocional y los deseos, el anhelo de generar representaciones gozosas en las que te veas reflejado, donde quieras participar, que te (con)muevan.
Leo: Los Yippies, un grupo que nace y se mueve en medio de la contracultura americana de los años sesenta y que pretende radicalizar políticamente al movimiento hippie. Los yippies entendían el cambio social como una lucha de símbolos y dedicaron la mayor parte de sus esfuerzos activistas a crear mitos, rumores y ficciones que cortocircuitasen los relatos dominantes y pusiesen en circulación imágenes autónomas. En otro contexto muy distinto, yo pienso lo mismo.
Campa: En lo que me atañe, y como el zapatismo ya está dicho, diría que el punk. No tanto a nivel musical o estético, sino más bien por una cuestión de actitud: el morro, la frescura, la inmediatez, el inconformismo, el Do It Yourself, la intensidad de una canción de 3 minutos. Creo que eso conecta muy bien con lo que hacemos en Enmedio.
Toda la información sobre las acciones de Enmedio

LINKS:
TAF! (Taller de Acción Fotográfica): http://www.enmedio.info/taf-taller-de-accion-fotografica/


Colectivo Migrantas







En 2002 Florencia Young  y Marula Di Como  (artistas argentinas) se encuentran en Berlín  y comienzan el "Proyecto Ausländer" acerca de las experiencias de ser extranjero.  En 2004 invitan a Estela Schindel, socióloga,  para abordar el fenómeno de la migración en Berlín, y extender la invitación a cientos de mujeres de diferentes orígenes, culturas y estatus social. En el año 2005 comienza Kollektiv Migrantas. En 2006 se une Irma Leinauer (urbanista), al igual que Alejandra López (periodista) en 2007. 



Un lenguaje visual de la migración

Migrantas se propone hacer visible en el espacio urbano, a través de sus diversos proyectos, las reflexiones y sentimientos vinculados a la vida en un nuevo país.
La movilidad, la migración y la transculturalidad han dejado de ser excepciones y son cada vez más un fenómeno central de nuestro tiempo. Sin embargo, las experiencias de los migrantes suelen permanecer invisibles para el resto de la sociedad.
El equipo trabaja sobre migración, identidad y diálogo intercultural. Sus proyectos reúnen herramientas del arte, el diseño y las ciencias sociales. Las integrantes del equipo, muchas de ellas inmigradas a Alemania, conciben su trabajo con otros migrantes como un diálogo horizontal.Migrantas se encuentra con otras mujeres migrantes para reflexionar colectivamente en talleres acerca de su condición. Los encuentros tienen lugar en sus propias organizaciones, instituciones y asociaciones. Mujeres de diferentes orígenes nacionales, sociales, culturales y estatus legal, intercambian sus experiencias y las expresan en dibujos simples.
Después de un cuidadoso análisis de los dibujos surgidos en los diversos talleres, y respetando la intención de los mismos, se identifican elementos claves, temáticas constantes que el colectivo traduce en pictogramas. Así surge un lenguaje visual accesible para todos.
Los pictogramas son el lenguaje visual de que utilizan. Son imágenes simples que combinan síntesis con alta capacidad de expresión, cuyo diseño transmite una multiplicidad de emociones. Las personas de identidades y procedencias diversas pueden reconocerse en los pictogramas o, a partir de ellos, modificar sus propias perspectivas.
Los proyectos de migrantas concluyen con una exposición que brinda un espacio de intercambio. Al ver sus dibujos expuestos, las participantes de los talleres se ven legitimadas y reconocidas. A la vez, los visitantes tienen la oportunidad de acercarse a dichas experiencias y reflexiones.





Acciones urbanas | Ser parte del paisaje de la ciudad 
La inserción de los pictogramas en el espacio público es un aspecto decisivo, ya sea a través de afiches publicitarios, animaciones digitales, la distribución de postales, o la impresión de bolsas para las compras. El objetivo es siempre integrar la subjetividad del migrante al paisaje urbano. Las acciones interpelan a los transeúntes y les proponen un estímulo para la reflexión.



Bundesmigrantinnen | Redes de Imágenes de la migración en el espacio urbano de Alemania
Después de haber realizado varios proyectos en la ciudad de Berlín, el colectivo ha iniciado su trabajo en otras ciudades alemanas. La primera estación fuera de Berlín fue en la ciudad libre y hanseática de Hamburgo, en 2007 a la que le siguió Colonia, en 2008. migrantas trabaja permanentemente en la creación de redes, consolidando las ya existentes y trazando nuevas para seguir proyectando y concretando proyectos en otras latitudes. Invitan a todos aquellos interesados en generar proyectos con migrantas de otras ciudades: actores comunales, instituciones sociales y/o culturales y/o gubernamentales a contactarse con para diseñar juntos redes de trabajo.
Este colectivo no posee una financiación propia. Las colaboraciones y proyectos realizados se realizan mediante aplicaciones a fondos dependiendo de su propósito
Talleres | Expresión gráfica de la propia historia



 




Proyecto Bundesmigrantinnen Köln | Ag. 2008 - Nov. 2008
 Redes de Imágenes de la migración en el espacio urbano | Colonia,  Alemania.
-Entre agosto y noviembre del 2008 se realizaron 11 talleres con las siguientes instituciones:
Agisra Köln e.V. | Alevitische Gemeinde Köln e.V. | Allerweltshaus Köln e.V. | Frauen helfen Frauen e.V. - Autonome Frauenhäuser Köln | Griechische Gemeinde Köln e.V. | Mujeres latinoamericanas en Colonia | Mwangaza - Gesundheits- und Sozialberatung für Frauen aus Afrika der Diakonie Köln | Phoenix-Köln e.V. | Transkulturelles und interreligiöses Lernhaus der Frauen e.V. + ViiA e.V. 
- Participaron 96 mujeres de 32 diferentes orígenes nacionales, sociales, culturales y estatus legal de Angola, Argentina, Bosnia, Brasil, Egipto, Ghana, Grecia, India, Irak, Irak-Armenia, Iran, Italia, Kenia, Kongo, Kurdistan, Líbano, Lituania, Marruecos, Nigeria, Perú, Polonia, Ruanda, Rusia, Tailandia, Togo, Turquía, Túnez, Uganda, Ucrania, Usbekistan, Venezuela y Vietnam
- Se realizaron 263 dibujos y  se creó una serie de 12 pictogramas
- La exhibición se realizó del 8 al 14 de noviembre 2008 en studio dumont | DuMont Carré
- La acción urbana consistió en afriches de tres motivos de los pictogramas del 21 de octubre al 17 de noviembre 2008 en 1.300 espacios publicitarios en el espacio público y en el metro, postales gratis durante dos semanas en 300 Cafés und Restaurants.

Kollektv migrantas: Marula Di Como, Florencia Young, Alejandra López e Irma Leinauer conBühne der Kulturen: Lale Konuk y Veronika Vitt.



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