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jueves, 10 de abril de 2014

Ala Plástica

Mimbre: Una Perspectiva Regional









Durante 1995, cuando las áreas periféricas del gran Buenos Aires sentían la enorme presión del desempleo y de la desintegración social, comenzamos a establecer contactos con cultivadores de mimbre, viveros experimentales, artesanos, cooperativas rurales, botánicos, centros vecinales, escuelas agropecuarias y de artes y oficios del Delta y el estuario del Río de la Plata. Un proceso profundo de investigación y aprendizaje fue dando paso a formas asociativas de base suelta para el desarrollo de nuevas técnicas de cultivo de mimbre, intercambio y mejoramiento de variedades, aplicaciones creativas, económicas, energéticas y ambientales, como un modo de ampliar y diversificar su aplicación para vigorizar la autogestión económica y organizativa y el restablecimiento de redes de solidaridad y socialización en el área. El mimbre a partir de su cultivo y tejido ha sido para nosotros un vehículo para el diálogo y la intervención en diversos ejercicios y proyectos.


En Diciembre de 1995, con el asesoramiento de la Lic. Nuncia Tur, del Departamento de Botánica del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Plata, iniciamos un ejercicio artístico de recuperación a partir de nuevas plantaciones, técnicas de crecimiento inducido e instalaciones temporarias realizadas con fibras naturales, dirigido a sostener el ecosistema costero en la localidad de Punta Lara, franja occidental sur del Río de la Plata, utilizando un grupo de plantas semi-acuáticas y emergentes entre ellas el junco (Schoenoplectus californicus)
El trabajo también comprendió la realización de un foro de debate sobre la relación humano/naturaleza que reunió a pobladores, junqueros de la zona, artesanos cesteros, científicos, naturalistas, ambientalistas, representantes políticos y de empresas con impacto
en la ribera del río, para intercambiar opiniones y experiencias acerca del amenazado sistema natural costero.
“El junco crece en zonas litorales, en este caso especifico en la costa del Río de la Plata, un punto geográfico cargado de derivaciones ambientales, sociales y económicas degradadas.
(Contaminación de las aguas, destrucción de costas, pobreza, cultura ribereña azotada por
un modelo de desarrollo unidireccional, educación no referenciada al medio, infraestructura
precaria, inundaciones, etc.) Coloniza rápidamente el suelo a través de sus rizomas subterráneos. Su emergencia provoca la creación de nuevos territorios por sedimentación, favoreciendo el ingreso de otras especies. El agua después de su paso por estas zonas muestra importantes reducciones de contaminantes de todo tipo.” Descripción Temporal.
El estudio del extraordinario sistema de propagación del junco, su vocación de creación de nuevos territorios y su capacidad depuratoria, derivó en la activación de la metáfora de la expansión rizomática y de la emergencia (conectora de la cualidad emergente de estas plantas con el carácter emergente de ideas y practicas) para la iniciación de una serie de ejercicios interconectados en el estuario del Río de la Plata orientados a sostener sistemas socio/naturales amenazados cada uno de ellos vinculado con la ecología cultural y o/física del área. Una emergente visión extendida sobre complejos ambientales, sociales y económicos, sostenida en igualmente extendidas concepciones naturalistas que activan otros modos humanos de enfocarse, tanto individual como colectivamente.
Con el apoyo del British Council/Argentina, Ala Plastica invitó a Ian Hunter y Celia Larner de Littoral/ Projects Environment, Reino Unido, a visitar la Argentina para participar de un proceso de comunicación entre grupos de actores locales dirigido a propiciar un rescate socio/ambiental en el área signado por la metáfora de la emergencia y por el modelo de expansión rizomática (referido tanto al comportamiento de estas plantas, como así también al carácter emergente de ideas practicas creativas de este tipo). Desde este inicio siguió un trabajo conjunto que duró un mes (Reuniones consultivas entre los equipos de Ala Plástica y Projects Environment; encuentros con sectores gubernamentales, no-gubernamentales, académicos y del campo artístico y medioambiental diferentes contactos con comunidades costeras en puntos de tensión socio/ambiental tales como escuelas carenciadas, cultivadores de la franja costera del río, asentamientos poblacionales precarios, comunidades aborígenes, cooperativas, etc.) Esto dio lugar al nacimiento de una intensión de rescate de remanentes de cultura local como vínculo para el mejoramiento socio/ambiental, utilizando el concepto de “rizoma”.
“Las especies emergentes, a la que pertenece el junco y su expansión rizomática, nos ocupan como modalidad creativa. Son marco de sentido para la participación en procesos de formación y transformación.” Descripción Temporal
La iniciativa utiliza como modelo el bioregionalismo, para explorar la posibilidad de desarrollo de ejercicios creativos integrados. “Comenzamos una tarea de conexión de los remanentes naturales y culturales amenazados entre sí a partir de la reflexión y la percepción de
los problemas relacionados entre las estructuras urbanas y el ambiente natural, lo que genero una urdimbre de intercomunicación prácticamente indescriptible, que devino en una innumerable cantidad de acciones que se desarrollaron y crecieron a través de la reciprocidad. Tratando
problemas socio-ambientales, explorando modelos no-institucionales e interculturales en la esfera social. Interactuando, intercambiando experiencias y conocimientos con productores de cultura y cultivo, de arte y artesanías, de ideas y de objetos” Descripción temporal.
“El desafío de nuestro hacer se centra en articular fuerzas colectivas para catalizar las posibilidades regenerativas del hacer comunitario. Uno de los elementos básicos para la regeneración de un sistema social inmune es la comunicación y la recuperación del poder hacer social, allí nos encontraremos con el mayor valor de la experiencia, que entre los múltiples niveles de significado se traduce en un plano tan concreto como es la vida de las personas y que devienen en un panel solar, un vivero, un modulo de comunicación o un galpón”. Descripción temporal.
No es un simple cambio de escala o perspectiva; es la posibilidad de desarrollar otra objetividad, otro modo de enfocarnos nosotros mismos en conexión con "lo Otro" a través de una iniciativa de trabajo autogestiva. Así, la mirada de la vocación del lugar se fortalece, para integrar un movimiento emergente de la experiencia de la vida colectiva como un área de autonomía en la que el anti-poder de los remanentes culturales y naturales crece y toma su corporeidad en la cooperación, en el flujo de la vida, en la consideración de un movimiento desplegado como un hecho social. La obra instalada en este acontecimiento emerge en la experiencia de la vida colectiva y crea mundo. Nada es más eficaz y transformador que una actividad creativa que llena una necesidad cultural. Así tenemos el delineamiento de una estética de transformación y esta estética desafía los valores tradicionales en el arte también.
“Ian Hunter, El Artista Cómo Catalizador. Jornadas
Internacionales de la Crítica, Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1995.






SOMOS TODOS NEGROS - Juan Carlos Romero


El proyecto está destinado a reivindicar al pueblo haitiano que varios años antes de 1810 ya se había declarado independiente de los franceses eliminando la esclavitud por primera vez en la historia, tanto en América como en el resto del mundo y la propuesta es que la población conozca esto a través de una intervención urbana.
25 de Marzo, 15:00 hs – espacio público
26 de Marzo, 10:30 hs – espacio público
    


En el marco de la exposición “Proximidad” inaugurada el pasado lunes en el Cabildo de la Ciudad, Juan Carlos Romero, referente y pionero del arte público en nuestro país, desarrolló una pegatina de carteles en el centro histórico.
La pegatina
Con un rollo de carteles bajo el brazo, Juan Carlos Romero, acompañado por las curadoras de la exposición “Proximidad” Gabriela Halac y Soledad Sánchez Goldar, más algunos artistas invitados y un grupo de curiosos, comenzó a recorrer las calles del centro histórico de la ciudad de Córdoba para desarrollar su acción. Una pegatina de carteles amarillos que proclaman: “Ahora todos somos negros. Todos los ciudadanos, de aquí en adelante, serán conocidos por la denominación genérica de negros”. La frase corresponde a un extracto de la constitución haitiana de 1810, cuando dicho pueblo se declaró independiente de los franceses eliminando la esclavitud por primera vez en la historia. El recorrido de la acción se desarrolló en la “Ruta del Esclavo”, la cual identifica los sitios de memoria vinculados a la trata de negros y a la esclavitud en nuestra ciudad. De este modo, la propuesta de Romero estableció un diálogo histórico entre los ejes de memoria y derechos humanos propuestos por la exposición y la declaración de independencia de Haití más de dos siglos atrás. Según el artista, la acción también propone reflexionar sobre temas vinculados a la explotación: “Si bien los derechos humanos en la Argentina sufrieron su peor momento durante la dictadura militar, en nuestro país nunca hubo derechos plenos: los pueblos originarios que tienen problemas con las tierras, las comunidades marginales y los que viven en las villas donde circulan grandes cantidades de drogas suelen ser siempre los más afectados”.
La afirmación “Ahora todos somos negros” busca generar una igualación entre la sociedad y todos aquellos a quienes se estigmatiza despectivamente por su condición social, cultural o racial. Romero, pionero del arte acción comenta: “En la Argentina la palabra “negro” es despectiva, es una cuestión racial, cultural y de clase. Viene del primer peronismo, recuerdo que se les decía cabecitas negras. Yo solía discutir con mi padre sobre el tema porque él era un gallego del sur de España y a pesar de ser un obrero, tenía esa cosa despectiva con la gente del interior del país. Y eso es algo que continúa instalado en nuestras sociedades.”
Esta misma acción ha sido repetida por Romero en diversos contextos: Madrid, Buenos Aires, Río Gallegos y aún no deja de sorprenderle las reacciones tan diversas que esta acción genera según el lugar donde se realiza. “En Río Gallegos fue interesante lo que sucedió porque comenzamos haciendo las pegatinas con los estudiantes y finalmente los jóvenes terminaron invadiendo el monumento al Gral. Roca y lo taparon, como si lo hubieran censurado”, afirma Juan Carlos. Y continúa el recorrido: “En Madrid pegué los afiches en un barrio de inmigrantes y al día siguiente los mismos inmigrantes se los  habían llevado todos de un modo cuidadoso y sin romperlos”.

El primero en salir a la calle
Con 82 años, Juan Carlos Romero es hoy uno de los referentes y pioneros del arte acción y arte público en nuestro país. Su vasta producción se inscribe en campos disciplinarios diversos que generan espacios de superposición de gran riqueza reflexiva: grabador y performer, poeta visual y artista-correo, editor de revistas experimentales y otras publicaciones autogestionadas, archivista y organizador de exposiciones, artista grupal, docente y militante. Un artista que admite una mirada restrospectiva de su trabajo dejando en evidencia una producción coherente y crítica desarrollada desde campos artísticos, lenguajes y soportes disímiles. 
Hoy pareciera que el espacio público es uno de los lugares predilectos para la realización de performances, instalaciones y proyectos artísticos específicos, sin embargo no siempre fue así, y Juan Carlos Romero puede definirse como uno de los primeros en sacar el arte a la calle en nuestro país: “Yo empecé a trabajar en la calle en una época donde eso parecía insignificante. Estudiaba grabado en Bellas Artes, entonces hicimos una demostración de grabado en el espacio público. Fue una acción muy ingenua. Fuimos de los primeros grupos artísticos que salimos a la calle allá por el año ‘58. Llevábamos una prensa de grabado e imprimíamos xilografía en el espacio público. La gente se acercaba,  se entusiasmaba y preguntaba “¿dónde podemos seguir viendo esto?”.
Con una sonrisa constante y una lucidez sorprendente, el artista no deja de resaltar su empatía con el espacio público: “Me gusta mucho la calle, creo que es un lugar donde se pueden generar muchas más cosas que en la galería. La calle es ideal para mostrar a un público desprevenido, un público que no está dispuesto a entrar en una galería, pero que va caminando y descubre la obra. Hoy observo un cambio impresionante, los jóvenes han tomado la calle como un espacio de expresión y manifestación artística y trabajan con grúas y grandes instalaciones”.
Escombros
Al repasar el recorrido artístico de Romero, su participación en el grupoEscombros resulta determinante en la constante búsqueda crítica a través de distintos soportes y lenguajes experimentales como la poesía visual, las acciones e intervenciones urbanas. Al mismo tiempo siempre en conexión con la enseñanza y el diálogo con experiencias estéticas de resistencia cultural y políticas.
Escombros surge en 1988, un momento muy particular de nuestro país: postdictadura, hiperinflación, crisis. Nombrados por la prensa de aquellos años como “animales del arte callejero”, “artistas de lo que queda” o representantes de la “estética de lo roto”, el nombre de la agrupación respondía al interrogante sobre el futuro de un país que parecía derrumbarse día a día. Romero recuerda: “Escombros trabajó muchísimo en la calle hasta el año 1994. Después empezó a trabajar en galerías de arte, pero nosotros siempre sosteníamos que nuestra mejor galería era la calle.” La mayoría de las obras de Escombros se realizaban en el espacio público (en la  calle, la plaza, en un arroyo urbano o un descampado) y siempre reflexionaban sobre la realidad sociopolítica que vivía el país en ese momento. Para hablar de aquella Argentina en ruinas utilizaban materiales de residuo y reciclados como ladrillos viejos, cartones y material descartable. 
Duchamp decía “El acto creativo no es realizado solo por el artista. El espectador pone a la obra en contacto con el mundo exterior, descifrándola e interpretando sus características interiores. Y así contribuye con el acto creativo”. En la obra de Romero, esta premisa ha sido determinante desde un inicio: “Desde que comencé la idea fundamental fue la de que el espectador participara en forma activa; o sea dejar de lado el papel pasivo o de mero contemplador”. Así, en la mayoría de sus producciones el espectador ocupaba un rol central, volviéndose en muchas ocasiones coautor de las obras.  
Mirada
Con una trayectoria de más de 60 años en el campo del arte, Juan Carlos Romero observa a la realidad del país con un dejo de nostalgia por los tiempos pasados: “Hoy es una etapa del país menos combativa. Veo una especie de vacío de participación pública. Los jóvenes que están pintando la calle no hacen arte político, sino más bien estético y muy ligado a sus intereses personales. Creo que les falta un poco de contenido. Sólo algunos movimientos que tienen que ver con la performance y las instalaciones son un poco más políticos, pero no son muy conocidos y actúan poco.”
La acción de Juan Carlos Romero se realizó en el centro histórico de la ciudad de Córdoba los días lunes 25 y martes 26 de marzo en el marco de la muestra “Proximidades” que se exhibe en el Cabildo hasta el 27 de mayo.
Florencia Magaril Alterman


Juan Carlos Romero
Obtuvo más de quince premios entre los que se cuentan el Gran Premio Nacional de Grabado, el premio Naciones Unidas en conjunto con el Grupo de los 13, el premio de Experiencias Visuales de la Asociación de Críticos con el Grupo Escombros, el primer Premio del V Salón de Dibujo de Santo Domingo, el premio Joan Brossa de Poesía Visual en España y el Premio a la Labor Docente de la Asociación Internacional de Críticos de Arte Sección Argentina. En 2010 recibió el Premio Consagración del Fondo Nacional de las Artes. En 2012 recibe el premio Konex de Platino. Actualmente integra el Grupo de Artistas Plásticos Solidarios, codirige la revista de poesía visual La Tzara y es profesor consulto de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.




Texto escrito por Juan Carlos Romero
Buenos Aires 18-09-08

En 1969 estaba una agrupación sindical telefónica y tuve que encarar la gráfica para la publicidad electoral, entonces nos enteramos que había imprentas tipográficas que hacían afiches baratos. Fuimos con Guillermo, otro compañero, a la imprenta Serantes, que queda en la calle defensa, a seis cuadras de Plaza de mayo. Las tipografías fueron apareciendo en tipos de madera, en distintos “cuerpos” y familias tipográficas. Se hicieron tres afiches distintos. No ganamos las elecciones.
Pasaron los años y en 1972 formaba parte del Grupo de los 13 y Glusberg me invitaba a exponer en los tres pisos de CAYC, mí muestra se llamaría “Violencia”. Busco una nueva imprenta y en la calle San Martín, también a pocas cuadras de Plaza de Mayo, estaba La Familia Italiana, una imprenta tipográfica que fue la más importante de esa época en Buenos Aires. Edito un afiche de 70 x 100 cm, con la palabra Violencia y en el segundo piso de CAYC, ya en 1973, tapizo las paredes y el piso con los afiches en un soporte de cartón. Al año siguiente encargo dos afiches más para un sindicato de artistas y un gremio de profesores de las escuelas de arte de Buenos Aires. En 1975 pido una edición de “medios afiches” de 50 x 70 cm para hacer un libro de artistas que terminó en 1976 y no muestro hasta el año 1983.
Pasaron los años de plomo y retomo las práctica de imprimir nuevos trabajos, ya habían desaparecido las imprentas tipográficas del centro de la cuidad y en mi búsqueda de imprentas de este tipo descubro que hay una en cada uno de estos lugares: Quilmes, Avellaneda, Lanús y la Tablada, que trabajan para cubrir en gran parte, los anuncios de bailantas en los suburbios de Buenos Aires y en el resto del país.
En estos días, conversando con el dueño de la imprenta Pucara de La Tablada, me entero que había comprado los tipos de madera de a la imprenta La Familia Italiana cuando esta dejó de imprimir. Acaso existía la posibilidad de que los tipos que utilicé en 1974, hayan sido los mismos para mis afiches de 2008.

Los tipos de madera y las “xilografías industriales”, el negro de la tinta de impresión con su particular olor y el papel blanco, me producen un intenso placer que me hace suponer que es el mismo Gutemberg, en 1499, en que con sus tipos móviles hacía la primera impresión tipográfica.







miércoles, 9 de abril de 2014

“Perdé el tiempo” PORO




PORO es un dúo compuesto por los artistas Bridget Campbell y Marcelo Martes Nada. Desarrollan desde el 2002 intervenciones urbanas efímeras en Brasil y en el extranjero. Desde sus acciones reflexionan sobre la comunicación, el movimiento y los sistemas de intercambio simbólico de las ciudades. 
Poro plantea preguntas sobre los problemas de las ciudades a través de la ocupación poética de los espacios.
En su página web ( www.poro.redezero.org ) publican los archivos digitales de su catálogo y sus medios de comunicación, para que el visitante pueda recrear las intervenciones, descargar las fotos, los trabajos y reproducir los textos que Poro considera importantes para el pensamiento del arte y el activismo estético y político .
Según Poro el objetivo de sus acciones:
  • Crear imágenes poéticas
  • Visibilizar aspectos de las ciudades que son invisibles por la vida acelerada en los grandes centros urbanos
  • Establecer los debates sobre problemas de la ciudad (hormigón / vegetación, falta de color, el crecimiento no sostenible, la especulación , etc)
  • Reflexionar sobre las posibles relaciones entre el trabajo que transcurre en el espacio público y los espacios institucionales como galerías, museos, etc.
  • Hacer uso de los medios de comunicación populares para realizar el trabajo.
  • Reclamar la ciudad como un espacio para el arte.
Obra : Pierda tiempo (2010) Centro y Pampulha - Belo Horizonte, MG



Acción que es desarrolla en los cruces de calles. En el tiempo del semáforo rojo se despliega una pancarta sobre la senda peatonal que dice “PIERDA TIEMPO”. Al mismo tiempo unas personas reparten volantes con la misma frase y un listado de maneras de perder el tiempo: “ 10 maneras increíbles para perder el tiempo " .
Todos los participantes de la acción tienen un fondo publicado en la ropa, que decía: " perder el tiempo. Pregúntame cómo. "
En la página están los volantes disponibles para descargar invitando al público de la web a imprimir y distribuirlos por cuenta propia.








10 maneras asombrosas perder tiempo *
  1. Sigue el camino de las hormigas
  2. Tocar música
  3. Dibuje una naranja
  4. Picnic
  5. Paseo por la ciudad
  6. Pasar tiempo con los amigos
  7. Observe cómo cambia la luz durante el día
  8. Hacer aviones o barcos de papel
  9. Hojeando libros ilustrados
  10.  Tomar el sol
* Información importante: El tiempo no es dinero. Mantenga este folleto a leer cada vez que sea necesario.


+10 maneras asombrosas perder tiempo *
  1. Escuchar un cuento
  2. Encontrar diseños en las nubes
  3. Hacer listas de cosas improbables
  4. Tome la lluvia
  5. Releyendo los libros
  6. Dormir hasta tarde
  7. Mantenerse cocinar durante horas
  8. Observar el movimiento de las hojas en los árboles
  9. Escribir cartas y enviar por correo
  10. Paseando por las ferias callejeras recogida de fruta
* Información importante: Perder el tiempo no se juega fuera del tiempo. No tire este folleto en la vía pública.



lunes, 7 de abril de 2014

Baldosas Blancas de la Memoria, la Verdad y la Justicia - Pablo Ungaro y Florencia Thompson




*Texto resumido por la Cátedra de Artes Combinadas del trabajo presentado por el colectivo de artistas en el V SEMINARIO INTERNACIONAL DE POLÍTICAS DE LA MEMORIA  “ARTE Y MEMORIA. MIRADAS SOBRE EL PASADO RECIENTE”



Título de la presentación:
“Cartografía de la memoria platense. Pasado, presente, participación y gestión pública”
Autores: Pablo Ungaro, Marta Vedio, Florencia Thompson

Abstract
Las políticas públicas dirigidas a estimular la Verdad, la Memoria y la Justicia, unidas a la participación popular permiten la creación y utilización de poderosas herramientas de comunicación.
El proyecto “baldosas blancas de la memoria, hacia una cartografía de la memoria platense” se implementa a partir de una convocatoria pública, votada por unanimidad por todos los bloques políticos de la ciudad de La Plata. El proyecto apunta a generar participativamente marcaciones urbanas de sitios donde fueron secuestrados o asesinados ciudadanos platenses y articula la sistematización y co-gestión participativa de dichas marcas, a través de GoogleMap.
La “cartografía de la memoria platense” permite superar los límites impuestos por una pequeña marca física y dar al proyecto una unidad conceptual que una el pasado con el presente de modo dinámico. De esta manera, cada marca urbana incorporada en la cartografía digital refiere tanto a datos históricos personales y de militancia como a datos presentes: estado de las causas judiciales, lucha de los familiares y organismos de DDHH así como del propio acontecimiento de reparación simbólica que el acto co-creación y de colocación de las marcas conlleva.
                                                                           
DATOS DE LOS AUTORES:
Marta Vedio: Abogada de APDH La Plata, Asesora Legal de la Asociación Judicial Bonaerense AJB y Subsecretaria de DDHH de la Municipalidad de La Plata.
Pablo Ungaro: Diseñador Industrial, Máster Internacional en Diseño y Management (Universidad de Roma).Co-director de la Maestría en Internacionalización del Desarrollo Local, Producción y Diseño (UniBo-UNLP)
Florencia Thompson: Profesora de Artes Plásticas con orientación en Cerámica, Profesora Adjunta de Procedimientos de las Artes Plásticas 1 y 2 y Coordinadora de actividades de Extensión para alumnos de Tecnología de Diseño Industrial. (FBA-UNLP)

Introducción
La ciudad de La Plata ha sido escenario del desarrollo de múltiples organizaciones políticas, político-militares, universitarias, sindicales, religiosas, que aún con debates y diferencias a veces irreconciliables, hicieron un gran aporte a las formas de construcción de la lucha popular que caracterizaron a las décadas del 60 y del 70.
Así también, la llegada del terrorismo de estado en 1976 -y aún antes con los crímenes de la Concentración Nacional Universitaria (CNU) y de la Triple A (Alianza Anticomunista Argentina)-, hizo de la región un blanco predilecto de sus prácticas genocidas.
Miles de personas sufrieron secuestros y torturas; centenares continúan desaparecidas, otras debieron exiliarse; quienes sobrevivieron cargan aún con las más diversas secuelas. Niños arrebatados a sus familias y privados de su identidad; prisioneros políticos encerrados durante años; bienes muebles, inmuebles y empresas enteras apropiados por los beneficiarios de aquella dictadura.
Esto ocurrió en todo el país y con particular ensañamiento en la ciudad de La Plata.
Pero también ella alumbró movimientos de reclamo, de búsqueda y de resistencia como lo son las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, la A.P.D.H., Familiares de Detenidos Desaparecidos, H.I.J.O.S. y tantos otros. Desde los momentos más atroces de la dictadura, existió una fuerte voluntad de resistencia, de búsqueda de la verdad, que más tarde se transformó en reclamo de memoria y de justicia.
De la misma manera, se gestaron distintas iniciativas de marcación urbana, tanto autónomas como con participación estatal.
Así, entre otras iniciativas, en 1996 el Concejo Deliberante dispuso colocar placas en los edificios en los que hubieran funcionado centros clandestinos de detención durante la dictadura y en 2004 se sancionó la colocación de una placa en reconocimiento a las Madres de Plaza de Mayo en la Plaza San Martín, donde los días miércoles se llevaba a cabo la histórica marcha todos los miércoles.
En esa misma plaza, las organizaciones populares que acompañaban a las Madres pintaron en el piso los clásicos pañuelos blancos y los mantuvieron hasta hoy.
Un grupo denominado “Baldoseros por la Memoria” colocó una baldosa en el sitio en el que fue asesinada Liliana Barbieri, militante de la Juventud Universitaria Peronista.

La Plata, marcación urbana, gestión pública y participación
La magnitud de la represión en la ciudad torna imprescindible la intervención activa del estado en la tarea de marcación. Así fue que en 2009, durante la gestión del Intendente Dr. Pablo Bruera y de Adelina Dematti de Alaye al frente del área de Derechos Humanos, se sancionó la ordenanza municipal Nro. 10.353 que contó con el voto unánime de todos los bloques legislativos que integran el Concejo Deliberante, disponiendo “iniciar el proceso de marcación y/o señalización urbana de los domicilios o lugares públicos en los que según los registros confeccionados con las denuncias o surgidos de los juicios, fueron asesinadas o secuestradas personas que hoy permanecen desaparecidas”.
La norma disponía la convocatoria a un concurso abierto a la comunidad para definir el diseño de las marcas. Así fue que en forma conjunta con la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata se elaboraron las bases del mismo, definiendo como objetivo el estímulo y preservación de la memoria colectiva acerca de la desaparición forzada y asesinato de trabajadores y luchadores populares por parte del terrorismo de Estado.

 El soporte debía contener, como mínimo, el nombre de las personas asesinadas o desaparecidas, la organización a la que pertenecían, edad al momento del hecho, el escudo del municipio y la leyenda “Memoria, Verdad, Justicia”.
La implementación de la ordenanza, delegada a la Subsecretaría de Derechos Humanos ya a cargo de la Dra. Marta Vedio, supuso la necesidad de resolver desafíos o interrogantes que vienen siendo planteados históricamente en torno a los trabajos de la memoria. La pregunta de qué marcar ya estaba respondida por la norma: los lugares en los que fueron asesinadas o secuestradas personas desaparecidas. Sin embargo, quedaron en pie otras cuestiones de no menor significación: ¿cómo se decide la marca? ¿quién puede o debe decidirla? ¿qué nivel de intervención se le da a una marca en particular en la disputa por el sentido del pasado?
Frente a la complejidad de la problemática se optó por abrir la decisión a quienes, por historia, trayectoria y conducta ética, debían ser los protagonistas naturales del proceso: los organismos de derechos humanos. Así fue que se convocó a todas las organizaciones de la ciudad de La Plata a integrar el jurado del concurso, que contó también con la asesoría técnica de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata.
Aceptaron participar del jurado de selección, que fue presidido por la Subsecretaria de Derechos Humanos: Madres de Plaza de Mayo de La Plata, Abuelas de Plaza de Mayo Filial La Plata, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata, la Asociación Miguel Bru, la Secretaría de Derechos Humanos de la Facultad de Periodismo y Ciencias de la Comunicación y la Secretaría de Derechos Humanos de la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de La Plata.


La convocatoria se lanzó públicamente en octubre de 2010 y más de veinte propuestas se presentaron a la convocatoria, varias de ellas de muy buen nivel. La cantidad y calidad de los proyectos obligó al jurado a una doble vuelta, ya que se preseleccionaron dos de ellas, se convocó a los autores para que las explicaran y defendieran personalmente y se les solicitó la construcción de un prototipo para poder apreciar las características de cada una y con base en ellos poder elegir. Dada la complejidad de lo solicitado, se otorgó un plazo adicional para concretarlo.
Finalmente, en el mes de febrero de 2011 el jurado seleccionó por unanimidad de sus integrantes el proyecto “Baldosas Blancas de la Memoria, la Verdad y la Justicia, presentado por sus autores, Pablo Ungaro y Florencia Thompson.
Una vez resuelto el concurso se convocó a los organismos de derechos humanos, organizaciones populares, familiares de detenidos desaparecidos y militantes en general, a hacer llegar sus propuestas para la confección de las listas. En ellas prima un criterio de pluralismo político y equilibrio geográfico. Por una parte, se van alternando marcas correspondientes a compañeros de distintas fuerzas políticas o militancias sociales. Y por otra, se trata de ir incluyendo en la marcación a las distintas localidades que integran el partido, para no concentrarla en el casco urbano como ocurre con la mayor parte de las actividades vinculadas a la memoria o a los derechos humanos.
Es así como se han colocado marcas urbanas, además de en el centro de la ciudad, en las localidades de Tolosa, San Carlos, Los Hornos y están previstos próximos señalamientos en otros barrios. No puede decirse que antes de esta iniciativa el estado municipal haya estado ausente de la forma particular de abordaje y procesamiento del pasado traumático que implica la marcación. No obstante, es digno de destacar que nunca antes se había promovido una iniciativa sistemática y masiva de esta índole, ni en La Plata ni en ningún distrito del país.
Se trata de plantar de cara al futuro un reconocimiento público y duradero a cada militante que en el ámbito de este partido lo dio todo, hasta la vida, por la construcción de país y un mundo justo. De rescatarlo en lo que tuvo de individual, dentro de su pertenencia colectiva. Por eso se incluye su nombre, su edad y en algunas de las marcas su fotografía. Pero también está su ámbito de militancia; porque la memoria que proponemos no comienza con la muerte sino con la vida, con la lucha y con los sueños colectivos que guiaron sus ideales.
Las Baldosas Blancas de la Memoria, la Verdad y la Justicia son una forma de presencia de aquellos de quienes nos fueron arrebatados sus cuerpos vivos, sus resistencias y sus muertes. Un aporte material y simbólico a la construcción de la Memoria Colectiva que es complementado necesariamente por la mirada del habitante que camina nuestras veredas, que se detiene ante lo diferente y que recibe como único “texto” un nombre, una organización, una edad, quizás una fotografía y en algunos casos una frase, un dibujo o una poesía. Por otra parte, el proyecto seleccionado dio un importante paso más allá de la marcación física proponiendo la construcción de una cartografía que integra todos los sitios en un mapa digital georeferenciado y co-gestionado con todos los actores involucrados.
Las marcas platenses no contienen un mensaje explícito, no imponen una lectura predeterminada, no le dicen a sus destinatarios lo que tienen que pensar. Se apoyan en la tremenda materialidad de los hechos para generar un momento de reflexión, de interrogante, de diálogo.
Esto dicho sin pretensión alguna de neutralidad. Claramente la marca es una mediación entre el hecho y el lector, el paseante, el destinatario. Claramente la marca habla del pasado y del presente. Nuestras marcas han tomado partido; se inscriben en uno de los bandos de una batalla cultural en la cual se juega nuestro destino como nación.
Si los atroces y masivos delitos de lesa humanidad que se cometieron hasta 1983 tuvieron por objetivo rediseñar la estructura económica y productiva de la nación para ponerla al servicio de los intereses financieros más concentrados, las iniciativas de memoria no sólo buscan recordar los crímenes sino también rescatar aquellas luchas y aquellas resistencias para reconstruir la conciencia de construcción colectiva, rescatar el concepto de soberanía popular y generar espacios de encuentro y articulación de quienes no sólo recordamos sino que construimos el futuro sobre aquellas memorias.
Las Baldosas Blancas de la Memoria irrumpen como gritos en el ominoso silencio que aún hoy pretende ocultar los crímenes de la dictadura o igualar víctimas de dos fuerzas imposibles de equiparar.



Desarrollo de la propuesta conceptual

“La historia ha cambiado de posición respecto del documento: se atribuye como tarea primordial, no el interpretarlo, ni determinar si es veraz y cuál sea su valor expresivo, sino trabajarlo desde el interior y elaborarlo. La historia lo organiza, lo recorta, lo distribuye, lo ordena, lo reparte en niveles, establece series, distingue lo que es pertinente de lo que no lo es, fija elementos, define unidades, describe relaciones
 Michel Foucault

El señalamiento físico y simbólico de hechos significativos para una comunidad y el uso de la cartografía se presentan como acciones conjuntas o herramientas facilitadoras de la integración social que promueven la apropiación de la Historia por parte de las comunidades y generan sentido de pertenencia local. Promueven, a su vez, prácticas reflexivas sobre hechos o sucesos, uniendo el pasado con el presente.
Existen muchas formas de “marcas” en una ciudad, tangibles, tanto naturales como artificiales: son consecuencias directas de acontecimientos (por ejemplo: el nivel del agua en una inundación, la depresión de un bombardeo, etc., etc.) o intangibles. Se conozca su origen o no las marcas tangibles pueden ser observadas; por el contrario, las marcas intangibles solo son “visibles” por aquellos que tienen conocimiento de los hechos, por quienes tienen memoria de esos acontecimientos que les impregnaron un “aura” al sitio. En ambos casos el “señalamiento” implica recortar esa porción de la ciudad y escribir sobre su superficie dando cuenta de lo sucedido. Placas, monumentos, memoriales apuntan tanto a su revalorización como a la preservación, a lo que se suma un sentido pedagógico.
Por otra parte la visión de conjunto que permite la mirada cenital de la cartografía da lugar a una reflexión integradora sobre el impacto que los múltiples acontecimientos señalizados tienen para una ciudad. Las nuevas herramientas cartográficas popularizadas y disponibles gratuitamente en la red permiten abordar el mapa, ya no desde un solo punto de vista (como proponía la cartografía clásica, que la relacionaba al poder) sino permitiendo la articulación dinámica con la red social y con los diferentes actores que participan de la comunidad. Un mapeo virtual, que es histórico, relaciona historias de vida y de las prácticas sociales de un período determinado pero que, también, es presente, da cuenta de acciones que la comunidad lleva o llevará adelante a futuro, activando la participación y constituyéndose al mismo tiempo en un “archivo vivo” y en una herramienta de comunicación social.
Relación del objeto con su entorno inmediato y la cuestión formal
Los proyectos que se llevaron adelante para señalar sitios de la memoria, desde las Artes Plásticas, no aplicaron la noción de sistema y generaron objetos totalmente ajenos a la ciudad. En el caso de las “Baldosas blancas de la memoria” la idea surge de resemantizar un objeto industrial -la baldosa- para que no sea una cuestión ajena a la ciudad sino, por el contrario, que sea parte de esta “piel”, de la vereda, superficie que comparte y une toda la ciudad, objeto modular que es el primero en contactar al vecino cuando sale de su casa, primer nexo con el espacio público, la porción más pequeña de la ciudad.
Por lo tanto, se estipula que las instalaciones desarrollen una “modulación” para las avenidas y calles en relación con las baldosas patrimoniales “tipo” de nueve panes, respetando la Ordenanza Municipal N° 3001, artículo 172, referida a la tipología de baldosas de la ciudad.
Se diseñó la baldosa por medios digitales siguiendo el formato determinado por la ordenanza, sin embargo, el diseño original fue modificado en alguno de los módulos a los efectos de generar las diferentes “cajas” necesarias para contener la información prevista en las bases del concurso. Cada instalación incorpora una baldosa con la inscripción “Memoria, Verdad, Justicia” en bajo relieve, y otra con el Escudo Municipal.
Se aborda cada instalación de modo particular. Hay sitios donde se proyectan perforaciones en las baldosas, colocación de espejos (que simbolizan el reflejo de la identidad) o pequeñas ventanas de vidrio que dan cuenta de que se busca algo más allá de la mera superficie.

Las “baldosas blancas” operan como soporte de información, como un pizarrón donde colocar nombres, fechas, frases e imágenes que den cuenta de lo que sucedió en esas calles que son testigos, no ya mudos, de los hechos. Se proyectan “señalamientos” dinámicos que permiten atender una diversidad de situaciones. En el caso de los edificios públicos se propuso que las baldosas trepen por la pared, rompiendo con la lógica horizontal de la vereda reforzando el carácter de acontecimiento extraordinario por lo cual se señala el sitio.


La idea apunta a que en el imaginario local llegue un momento en que la sola presencia de una baldosa blanca lleve a pensar que, cerca de allí, pasó algo relacionado con crímenes de lesa humanidad y se convierta en sinónimo de una presencia que ya no está, de un desaparecido. Para ello, además del sitio señalizado, se coloca una baldosa blanca en cada esquina.
Relación con la historia particular del Sitio –Memoria
La propuesta contempla una zona que permite, además de los nombres de las víctimas, la fecha de su desaparición y la pertenencia política, colocar información que identifique a las víctimas de manera particular, generándose, de este modo, una relación dinámica con la historia de las víctimas asociada a dicho sitio. Para ello a la superficie se le puede agregar textos o imágenes que los Organismos de DDHH y/o familiares, amigos o estudiantes consensúen.
Como la propuesta implica dinamismo, se trabaja con módulos que pueden repetirse en función de distintas situaciones. Hay casos en donde se recuerda a una sola persona; hay otros sitios donde fueron secuestrados u asesinados varias personas. La marca que se colocó en la Casa Mariani-Teruggi da cuenta de esta situación ya que en esa vivienda fueron asesinadas cinco personas y una permanece desaparecida (Clara Anahí Mariani Teruggi). Por otro lado los sitios donde se recuerda a una sola persona como la marca que refiere a Lidia Delia Fernández (Lilí), llevan menos cantidad de módulos.
Los límites que impone la reducida superficie de la marca obliga a una apretada síntesis simbólica de los contenidos, elaborados en conjunto con familiares, amigos y/o asociaciones de la sociedad civil. Para dar algunos ejemplos podemos referir a la propia marca en el sitio Mariani-Teruggi, marca urbana en la que Chicha Mariani decidió colocar “mariposas” y en la que participaron los Arquitectos Fernando Gandolfi y Ana Ottavialelli.
Asimismo en la marca de “Lilí” familiares y amigos decidieron colocar su foto y un dibujo del gorrión que ilustra el libro dedicado a ella. La marca urbana correspondiente a los jóvenes del PST, De Olaso, Ford, Matamoros, la coparticipación correspondió a familiares (Diego Ferrari), a compañeros de vivienda y militancia que sobrevivieron (Miguel Lescano) y a la Asociación de ex Estudiantes de Bellas Artes. Junto a ellos se consensuaron las frases (“No nos han vencido” y “Somos nosotros los que hacemos el futuro”) junto al logotipo de la Asociación de ex Estudiantes.
Descripción del proceso productivo
El proceso productivo también resultó muy rico desde cuatro aspectos:

1-Desde lo tecnológico y proyectual fue un proceso típico de Diseño. Los modelos fueron diseñados (Rhinoceros) y construidos calculando las contracciones y ángulos de desmolde utilizando una fresadora a control numérico sobre Corian. Luego se realizaron 50 moldes de yeso, lo que ya configura una producción semi artesanal. Los módulos se producen por prensado manual de arcilla blanca, que luego llevan el horneado del biscocho, el esmaltado, el horneado del esmalte y la colocación de calcos vítreos y su posterior horneado; estas tres cocciones a través de hornos eléctricos.

2- Por otro lado resulta muy rica la mezcla y el diálogo de materiales, entre la cerámica y el vidrio, entre la cerámica y el espejo, y, en el caso de la obra para el Salón Municipal de las Artes del fuego, el uso de leds.

En relación a los trabajos con vidrio se utilizan adhesivos que catalizan con luz ultravioleta, una técnica innovadora de alta resistencia a la intemperie y a las condiciones climáticas desfavorables.

3- Desde el punto de vista del desarrollo local o, mejor dicho, desde el emprendedorismo, surgió de esta experiencia un emprendimiento: en poco tiempo se organizó una producción, con bajos recursos, adquiriendo materias primas locales y contratando microempresas locales para que produzcan los calcos vitrocerámicos. En estos momentos se realiza un análisis desde el punto de vista del ecodiseño, pero, más allá de este punto, se trató de que los procesos sean ecocompatibles, respecto al uso de las materias primas (de los primeros modelos experimentales al resultado final se redujo casi a la mitad el uso de materias primas, lo que redundó, además, en un uso más eficiente de las horneadas, y reducción de costos). En relación con el uso de los esmaltes se evitaron las cubiertas plúmbicas (contaminantes), reemplazadas por cubiertas alcalinas y se recicla la arcilla.

Relación de la intervención con respecto a la ciudad. “Cartografía de la Memoria”.

Como se ha dicho, el proyecto busca dar un paso más allá de la señalización particular de cada sitio, por lo tanto, desarrollamos un “proyecto integrador” a partir de un mapa personalizado con la utilización de Google Maps, que puede ser descargado desde el teléfono móvil o desde una terminal de computadora, en el que se identifica cada uno de los señalamientos con su historia respectiva, de manera de obtener un registro cartográfico que permita un “recorrido de la memoria desde el pasado hasta el presente”, constituyéndose en un archivo vivo que da cuenta de nuestra historia reciente pero que también nos habla de quienes somos hoy.
Un mapa virtual geo-referenciado donde aparecen los sitios señalizados con mucha información asociada, fotografías, videos, links de los organismos, etc. La particularidad que destaca a esta herramienta y la hace potente en relación al proyecto, tiene que ver con la posibilidad de co-gestionar junto a los Organismos de DDHH, familiares y amigos de las víctimas, los contenidos a incorporar en cada uno de los sitios marcados y georeferenciados en el mapa virtual.
La administración compartida de los contenidos permite que las diversas voces expresen sus posiciones libremente, desde el momento en que al poseer una clave de ingreso al sitio del Google Maps, son los mismos participantes quienes suben a la web los contenidos que consideran pertinentes. Por otra parte los documentalistas que acompañan el proyecto, tienen acceso a subir sus registros en cada punto de la cartografía.
Esta cartografía, a su vez, propone recorridos, caminos de la memoria platense, trazas urbanas, líneas .que comunican historias personales, distancias y proximidades.
Si bien la “Cartografía de la Memoria” se propone como una herramienta virtual dinámica, esto no implica que desde dicha base pueda generarse, también, un mapa impreso. Entendido de esta manera, el “monumento deconstruido” o fragmentario será enorme, tendrá el tamaño de la propia ciudad y, de hecho, se constituiría en una obra artística y de diseño participativo a una escala gigantesca, del tamaño de los crímenes de lesa humanidad. El kilómetro cero de este recorrido se estableció en la Casa Mariani–Teruggi, Monumento Histórico Nacional.

Conclusiones parciales
“NUESTRA CALLE, PACIENTE, ENFERMA DE NOSOTROS,
(nosotros que no somos sino significados
de palabras mayores y de antemano escritas)
larga, lánguida amiga, moribunda sin muerte,
nos tiende cada día sus veredas gastadas
como preguntas tristes…a dónde, para qué…”

La reciente colocación de la marca urbana en el sitio donde fueron secuestrados Carlos Alberto Carpani, Rubén Abel Beratz, Juan Alberto Shudel (quienes convivían con Ricardo Cittadini, secuestrado un día antes en Buenos Aires), las realizaciones de las marcas urbanas en los sitios de los secuestros por un lado de “Patulo” Rave, y por el otro de Daniel Favero, Paula Álvarez, Liliana Beatriz Marcos, Adriana Bigueret, así como el sitio del secuestro de Luis López Comendador, nos sirve para presentar algunas reflexiones vinculadas al “acontecimiento” generado en el propio acto público y sobre los sucesivos “acontecimientos” que se le generan a los peatones.
Como ya se ha dicho, en estas marcas se verificó la participación de familiares y amigos respecto a los contenidos y a la estética (en el sitio Favero se integró un fragmento de una poesía, en el sitio López Comendador una rosa roja, en el de “Patulo Rave” la imagen de una mano haciendo la “V”, en el de Beratz y sus compañeros una frase y la estrella federal). Esta instancia de participación refuerza el sentido tanto del proyecto como del “acontecimiento”.
Detectamos al menos tres instancias relativas al “acontecimiento”.
La primera instancia tiene que ver con la co-creación de la marca urbana. Desde los primeros contactos con los familiares y/o amigos de las víctimas, los intercambios vía mails, llamadas telefónicas, encuentros y visitas a los sitios, hasta la determinación de los contenidos. El acontecimiento “privado” generado a partir de estas relaciones tiene sentido para los propios participantes del proceso creativo colectivo.
La segunda instancia se relaciona con el acto mismo de reparación pública, simbólica y celebratoria.
La figura del Estado (representado por el Intendente Municipal y por la Subsecretaria de DDHH, y en algunos casos por otras figuras sean del Poder Ejecutivo como del Poder Legislativo), cumple un rol importante frente a los deudos de las víctimas y al conjunto de la sociedad. Es el Estado el que está presente asumiendo su responsabilidad desde un lugar no neutral, reparando simbólicamente ante sobrevivientes, familiares y amigos los estragos del Terrorismo de Estado.
Por otra parte en esta instancia del “acontecimiento” público” se dicen palabras alusivas, hablan los familiares y amigos y se genera un clima de camaradería y solidaridad emocionante que ayuda a elaborar un duelo inconcluso. En este sentido se observan acontecimientos de diversa índole, en algunos casos se realizan actos masivos y en otros se opta por actos íntimos. En ambos casos estos actos cumplen un rol pedagógico respecto a los propios habitantes que ven movilizados sus barrios por hechos históricos que algunos vecinos desconocían y de los cuales otros vecinos pueden dar testimonios.
Una tercera instancia de “acontecimiento” le sucede al peatón que pasa por la esquina y se encuentra con una baldosa blanca que produce una alteración en el paisaje de la vereda. El transeúnte se pregunta: ¿Qué es esto? Luego, cuando se encuentra con la marca que lleva los datos de las víctimas, puede hacer su propia reinterpretación de sentido ya que la obra diseñada no fija el sentido. Por ello decimos que el proyecto rompe con el estereotipo de Nietzsche, ya que el vínculo con el pasado se presenta como un ejercicio de libertad que no determina el sentido ni promueve obligaciones morales de modo autoritario como en el caso de los grandes monumentos.

La discusión que se reavivó con la visita del artista polaco Horst Hoheisel, respecto de la crítica a los grandes memoriales como “petrificadores” de la memoria y fijadores de sentido, atravesó el proyecto vinculándolo a la “anti monumentalidad”. En vez de concentrar todo en un mismo punto conmemorativo monumental, la obra se fragmenta en cientos de pequeños acentos modulares que como “tatuajes” en las veredas de la ciudad identifican cuerpos ausentes. Esta miríada de baldosas blancas (que van tomado el color de la ciudad), se integran en el mundo virtual, dinámico y con posibilidades de crecimiento continuo del Google Maps. Poderosa herramienta virtual que permite la co-gestión participativa de los contenidos.

En este sentido la construcción de esta cartografía supera los parámetros tradicionales expuestos por Bryan Harley en relación con la “cartografía y el poder”, en tanto la cartografía propuesta integra las diversas voces en relación con la temática, operando solo como un portal de información, como un “archivo vivo” para que cada uno saque sus propias conclusiones, contribuyendo de esta manera al fortalecimiento de la democracia y la construcción de ciudadanía. 





http://baldosasblancas.com.ar/