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martes, 23 de abril de 2013

Experiencia N º 8 - Marianne Jørgensen, «Pink M.24»



El tanque de combate que se utilizó en la Segunda Guerra Mundial fue el escenario de esta obra de arte, como protesta contra el gobierno de Dinamarca por participar en la guerra en Irak apoyando a EE.UU. El tanque se recubrió desde el cañón a las orugas con cuadrados tejidos con lana de color rosa. Los cuadrados de color rosa de 15 x 15 cm. fueron tejidos por muchas personas de muchos países europeos y de Estados Unidos. El proceso de recubrimiento del tanque se documentó con un video y este video se muestra en "Nikolaj, Centro de Arte Contemporáneo de Copenhague" (Copenhague, Dinamarca) como parte de la exposición 'TIEMPO' del 27 abril al 4 junio de 2006.

La cubierta de color rosa se compone de más de 4.000 piezas tejidas punto por punto por voluntarios de Dinamarca, el Reino Unido, EE.UU. y otros países. Las personas fueron convocadas a través de Rem Club de Tejido; de amigo a amigo; a través del boca a boca; por medio de Internet; de grupos de tejedores conformados para este proyecto específico; y de otros grupos ya existentes que se dedican a tejer. 
El efecto visual de todos estos parches cuando se unen en una manta rosada genera una reflexión de gran alcance física y personal. La impresión principal del tanque tejido es que está armado en cientos de parches tejidos por diferentes personas de maneras diferentes e individuales: a rayas, de colores, con dos agujas o al crochet, muy o poco tupidos, en diferentes puntos, con distintos patrones, etc. Este tejido colectivo representa una declaración de resistencia a la guerra en Irak.

Entre el 7 y el 11 abril, 2006, el tanque fue colocado en frente del Centro de Arte Contemporáneo Nikolaj en el corazón de Copenhague. Hubo voluntarios permanentes en el lugar dedicados a coser las piezas que cubrirían el tanque.

La posibilidad de "tejer sus opiniones" da al proyecto un aspecto significativo. El cuadrado tejido de 15x15 centímetros, como elemento común en el proyecto, le da valor más allá de las palabras. La mayoría de las personas teje, y la mayoría de la gente tiene un poco de lana de color rosa de sobra, y un montón de gente está dispuesta a utilizar el equipo que se necesita para tejer. Para colaborar con el proyecto, sólo se debía invertir en el parche y en el dinero de los costos de enviarlo por correo.  Personas de diferentes edades y nacionalidades, y de ambos sexos han sido el equipo que llevó a cabo el proyecto «Pink M.24 Chaffee,
Un tanque envuelto en rosa» junto con la tejedora convertida en artista-activista Marianne Jørgensen.
Cuando la manta se termina finalmente, y se envuelve alrededor del tanque, se convierte en un símbolo de la inutilidad de la guerra.

Similar a una situación de guerra, juntarse a tejer en casas, genera vínculos, comunión, cercanía y tiempo para la reflexión. Desde que Dinamarca se vio envuelta en la guerra de Irak se han hecho diferentes variaciones de los tanques de color rosa, y tengo la intención de seguir haciéndolos, hasta que termine la guerra. Para mí, el tanque es un símbolo de pasar por encima de las fronteras de otras personas. Cuando se cubre de rosa, hace que esté totalmente desarmado y pierde su autoridad, se convierte, en el contraste de colores y materiales cuando se combina la lana tejida con el tanque”
.



  
 









Experiencia n º 1 - El Tejido Urbano











 El proyecto de la artista Liz Kueneke "El Tejido Urbano" es una intervención pública en la que la gente participa marcando lugares significativos en un mapa de su ciudad bordado a mano. Los participantes marcan tanto lugares positivos como negativos cosiendo símbolos con hilo. Por ejemplo, “¿Dónde está el corazon de la ciudad?”. O “¿Dónde hay un lugar positivo para la comunidad?”. O “¿Dónde hay un lugar peligroso?”. También pueden bordar imágenes personales y palabras en los bordes del mapa.






Este proyecto se ha realizado en Barcelona (España), Fez (Marruecos), Quito (Ecuador), Bangalore (India), Nueva York y Los Angeles (EEUU). Ahora el artista esta dedicando un año a realizar profundamente el proyecto en la isla de Ibiza.

Esta obra esta reseñada en tres nuevos libros: Hoopla: The Art of Unexpected Embroidery, City as Lab, and Mapping Different Geographies y en varios artículos.







En 2009 y 2010 se llevaron a cabo otros proyectos similares: “Locating Ourselves in Los Angeles”, en el que se utilizaron tres mapas sobre bastidores en Los Ángeles; "What Shape is Bushwick?", realizado en colaboración con Adriana Young, en Brooklyn; y un proyecto similar en Riobamba, Ecuador.














www.diariodeibiza.es
Domingo 18 de marzo de 2012
Arte

El Mapa que no orienta

La artista Liz Kueneke está creando un mapa emocional de Ibiza con su proyecto ´El tejido urbano´



Liz Kueneke está desarrollando en Ibiza parte de su proyecto ´El tejido urbano´, que consiste en la elaboración de un mapa emocional de la isla en el que los voluntarios cosen con hilos de colores sobre los lugares en los que les sucedió algo importante. Hoy vuelve a montarlo en Sant Josep en busca de nuevos ´tejedores´.



 

TANIT PARADA TUR | IBIZA Cuando Liz Kueneke formuló la pregunta «¿dónde has nacido?» a un treintañero de Ibiza, lo último que esperaba escuchar era esto: «En el campo». La respuesta no le debería haber sorprendido tanto, puesto que el chico se autodenominaba hippisenc (neologismo combinación de hippie y eivissenc). Lo más curioso es que aquella anomalía se dio en varias ocasiones. «El hippisenc me explicó que sabía qué comadrona había ayudado a nacer en casa a todos sus amigos», rememora. Kueneke (Chicago, 1976) ha escuchado muchas historias desde que trajo a Ibiza su proyecto artístico, ´El Tejido Urbano´, después de haber pasado por ciudades como Bangalore, Quito o Nueva York. Instalada en Ibiza desde hace dos años, esta estadounidense que dice no considerar su casa ningún lugar, inició la confección de un particular mapa isleño el verano pasado como parte de un festival de arte.

Ahora espera atraer a cerca de setecientas personas a participar en la conclusión del mapa, que empezó siendo un relieve de la isla cosido sobre una gran sábana blanca. Ese primer paso le supuso unas cien horas de trabajo «muy meditativas». El proyecto consiste en responder a una serie de preguntas sobre la isla cosiendo con hilos de colores cada respuesta. Por ejemplo, un lugar donde sucedió algo importante en la vida del voluntario. Luego, Kueneke enhebra el hilo a la aguja (cada pregunta va asociada a un color y dependiendo de si se trata de un residente o un turista hará un círculo o una cruz) y se la entrega al participante. «Cada vez que saco el mapa, enseño a alguien a coser», afirma rotunda.

En Ibiza, la pregunta más popular es «¿Qué lugar consideras más especial o mágico?». A juzgar por la cantidad de crucecitas y círculos que se amontonan en un pequeño punto al oeste de la isla, es Vedrà continúa sin rival como enclave místico. Cuando la respuesta es particularmente interesante, a Kueneke le gusta entrevistar al sujeto en vídeo. También toma nota de las respuestas de forma anónima.

En el mapa de Ibiza, los puntos de colores están distribuidos fuera de los núcleos urbanos. Así, la mayor parte de las respuestas se ubican en el campo. «Esto muestra que la ciudad no es un lugar importante para los ibicencos. Me da la impresión de que les gusta salir de su pueblo o su ciudad en cuanto pueden y la naturaleza forma parte de su rutina». Hay muchos lugares «secretos» marcados en la inmensidad de la sábana. «Los marcan «porque saben que nunca los encontrarán, pero en mi cerebro tengo toda la información guardada», comenta Kueneke entre risas. De momento no hay nada destacable ocurrido en una discoteca, solamente se marcó una porque el participante trabajaba en ella.

También bares, tiendas o restaurantes parecen estar al margen de las experiencias más destacables de cada individuo.

Superar los propios miedos
Según la artista, salir a la calle y montar el tenderete puede resultar una experiencia muy reveladora, una mezcla de arte e informe urbanístico. «Me gusta salir allá fuera», cuenta Kueneke que empezó con el Tejido Urbano en Barcelona en 2008. Por entonces simplemente cogió la sábana y la llevó a la plaza bajo su casa. «Es una manera de superar mis propios miedos. Es fascinante conocer a toda la gente con la que me he topado. Es enriquecedor escuchar sus historias, la gente suele ser muy honesta». El procedimiento es siempre el mismo: saca el tenderete y espera a que alguien se le acerque, curioso. Ese primer encuentro es «un poco intimidante al principio». Luego explica al voluntario que se trata de una manera de compartir su visión sobre el lugar en el que vive, utilizando hilo y aguja.

«Este es un proyecto de vida que me recuerda que la gente tiene el mismo tipo de sueños y de deseos sin importar donde viva», cuenta sobre la experiencia.

Liz Kueneke reside ahora en Ibiza después de haberse movido por ciudades de varios continentes. Desde Los Ángeles hasta Quito, pasando por Barcelona. Aunque reside aquí, viaja continuamente, sobre todo a la capital catalana, donde tiene su estudio. Nada más terminar la entrevista, ha de ir al aeropuerto para coger un vuelo que la llevará a Washington. Antes de subir a su coche murmura: «Tengo que ir a despedirme del cordero» y se acerca a su mascota para decirle adiós. En su casa de Ibiza guarda solo el mapa de la isla porque dice, el clima es demasiado húmedo y las telas se estropean.

La elección de un lugar u otro es una opción fundamentada puramente en la experiencia de cada individuo. «Muchos participantes marcan un lugar donde pasó algo importante, allá donde se enamoró, o donde dio un primer beso… cosas así», resume Kueneke. La suma de estas expresiones concluirá eventualmente en un mapa que reflejará una tendencia, una visión colectiva, en definitiva la relación de las personas con el lugar en el que viven. «Me gusta creer que el mapa es una herramienta, además de tener un lado poético. Es un retrato de la isla y lo que la gente piensa de ella, así como de qué manera la gente usa ciertos lugares o lo que debería cambiarse.»

Cuando puso en marcha el proyecto por primera vez la gente marcaba sus respuestas con una pegatina, pero Kueneke llegó a la conclusión de que «lo hacían y se iban». «Yo quería que hablaran de ese lugar. Pensé que si tenían que coser sus respuestas, se pasarían más tiempo y se convertiría casi en un grupo de costura como antaño, cuando las mujeres se reunían para charlar. Y eso pasa, la gente habla y discute sobre los distintos enclaves, hay debates como «¿hacia qué dirección va Ibiza?». La obra de Kueneke aspira pues a provocar la reflexión: un mismo sitio puede evocar sentimientos muy distintos.

«Muchos son los que sienten un fuerte rechazo hacia zonas muy turísticas como Platja d´en Bossa o Sant Antoni…, pero quizás alguien se ha enamorado en Platja d´en Bossa! Solo porque un sitio sea considerado como feo no significa necesariamente que todos lo vean de ese modo.

Hay gente que lleva toda su vida viviendo ahí y les encanta. Me gustaría que la gente viera estos sitios con una perspectiva diferente después de ver lo que otros piensan de ellos». Kueneke explica que hasta el momento, los participantes se han centrado en responder las cuestiones positivas, dejando de lado las preguntas tipo «¿qué lugar se debería cambiar?».

En este sentido, la artista se topó una vez con una mujer mayor que había vivido durante toda su vida en la misma casa, cercana a la iglesia de Sant Antoni. Le dijo que vivía ahí incluso desde antes de que Sant Antoni se convirtiera en el pueblo que es hoy, cuando todo lo que tenía a su alrededor no eran más que un puñado de sabinas. «¡Y después se construyeron todos estos desastres!», dijo la mujer señalando a los hoteles de su alrededor en el pueblo. Kueneke reflexiona: «Estoy bastante contenta de haber descubierto la isla en un momento en que aún conserva su belleza… me alegra no haber experimentado lo que esta mujer relataba, creo que algo así te partiría el corazón».

Un millar de ´tejedores´
De momento han participado unas 350 personas, aunque Kueneke espera lograr la cifra de un millar de ´tejedores´ antes de que se cumpla el año desde que inició el proyecto, en agosto. Entre los que han marcado algún lugar se encuentran familias con niños, ancianos, turistas, jóvenes, religiosos y políticos. Hombres y mujeres a partes iguales. Entre todos ellos, Kueneke ha escuchado «muchas historias de hippies». Por ejemplo, «muchos marcan que han vivido en cuevas», asegura. «En varias ocasiones me dijeron aquello de ´viví en una cueva durante tres meses y me cambió la vida´», comenta sorprendida.

Una de las historias que más gustaron a la creadora del Tejido Urbano fue lo que ocurrió durante una de esas ocasiones que sacó su mapa, una mañana durante las fiestas de Sant Mateu. Los participantes locales parecía que sentían una especial antipatía por Santa Agnès.

«Marcaban cosas muy buenas sobre Sant Mateu y cosas negativas sobre Santa Agnès. Y lo hacían bromeando y riendo pero podías ver que había cierta rivalidad entre los dos pueblos». Intrigada, preguntó a un amigo sobre el fenómeno y este le indicó que quizás se debía a la parte de verdad de una leyenda, recogida por el historiador Joan Marí Cardona. Al parecer, las iglesias de Sant Mateu y Santa Agnès se hicieron a toda prisa porque ambos pueblos querían acabar su templo el primero. La razón es que el obispo les prometió una imagen a los que terminaran antes. Los de Santa Agnès tuvieron la mala suerte de que la iglesia se desplomó antes de terminarla. A pesar del contratiempo, los coroners no desistieron, de manera que lograron terminarla incluso antes que la de Sant Mateu quienes, pensando que ya habían ganado, se confiaron. Por este motivo, la iglesia de Santa Agnès es la más baja de toda la isla.

Curiosamente cuando Kueneke estuvo en Santa Agnès recientemente, ocurrió lo mismo: los coroners estaban muy orgullosos de Santa Agnès. Quizás no tanto de Sant Mateu.

Mientras que en Marruecos la quisieron detener por error, creyendo que era una espía de la CIA, en Barcelona estaban seguros de que el proyecto artístico era una tapadera para recabar información inmobiliaria privilegiada. Pero lo cierto es que el único lugar donde un policía local le instó a sacar su mapa del espacio público por no contar con los permisos necesarios fue en las calles de Dalt Vila. Cuando ya lo estaba desmontando, el agente volvió a acercarse emocionado. «Vino a decirme que había leído en Internet sobre mi proyecto y que le había entusiasmado y que me ayudaría en todo lo necesario», recuerda Kueneke. «Aun así, tuve que recoger el mapa», dice con una sonrisa.

Lo volverá a montar hoy en Sant Josep a la espera de conocer más historias, reflejo de la relación única entre un individuo y su entorno.



miércoles, 9 de junio de 2010

Knitta








Knitta es un grupo de tejedores que dejan sus obras en monumentos, mobiliario urbano y otros elementos del espacio público. Emplean materiales innovadores en el ámbito urbano, que no dañan los soportes, como lanas y textiles. La misión del grupo es hacer el arte callejero «un poco más cálido y lanudo», de acuerdo con su miembro AKrylik.

Los miembros de Knitta AKrylik y PolyCotN (dos mujeres de Houston, Texas, EEUU) fundaron el grupo en 2005 como forma de encauzar su frustración con proyectos inacabados, como jerseys a medio tejer.

El nombre del y los sobrenombres de los miembros del grupo fueron inspirados por el deseo de «asemejarse al graffiti, pero con elementos del tejido». El grupo mezcla la terminología del tejido artesanal con el estilo hip-hop, así que cambiaron el nombre de Knitting a Knitta para «representar los alias tradicionales del arte callejero». Los nombres de los miembros inluyen PolyCotN, AKrylik (fundadoras) Purl Nekklas, P-Knitty, The Knotorious N.I.T., MascuKnitity, y Granny SQ.

Normalmente dejan su obra los viernes por la noche y los domingos por la mañana, los miembros de Knitta dejan una etiqueta de papel cada vez en la que pone «knitta please» o «whaddup knitta?».Usan como soporte árboles, farolas, verjas, bocas de incendio, monumentos y otros elementos urbanos.

En diciembre de 2007 el grupo tenía 5 miembros femeninos y uno masculino que guardan el anonimato. Una docena de grupos han seguido su ejemplo en otras partes del mundo. El grupo ha sido invitado para exhibir su arte en varias ciudadas, han dejado su marca en monumentos como la gran muralla china o la catedral de Notre Dame en París.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Alain Guerra y Neraldo de la Paz (Cuba - Miami)









Alain Guerra y Neraldo de la Paz trabajan en colaboración desde 1996 bajo el nombre "Guerra de la Paz". Los artistas -Cubanos residentes en Miami- desarrollan estas esculturas textiles de increíble colorido. Su trabajo se basa en una combinacion de las disciplinas tradicionales, la experimentacion con las dimensiones y el uso de materiales no convencionales.



jueves, 17 de septiembre de 2009

Annika Schmidt (EEUU- Suecia)

Annika Schmidt, artista estadounidense de ascendencia sueca, que trabaja de manera integral una amplitud de disciplinas, que van desde el dibujo, el diseño textil y de muebles hasta la acción performática.






"Gift"

jersey elastizado, velcro y cremallera.

2007

Memoria descriptiva

Sin diferencia en el deletreo o la pronunciación, la palabra sueca "gift" (“regalo” en inglés) significa “veneno” y “casado”. Pensé que la traducción era apropiada para esta pieza, que investiga la dinámica en las relaciones de cualquier tipo, y la dinámica que se presenta tan a menudo en un papel pasivo y agresivo.

Los seres humanos se definen en sus relaciones con sus semejantes, y, pueden llegar a percibirse a sí mismos de un modo diferente, para mejor o peor, a través de la mirada de los otros.

En esta pieza, los dos individuos están ensamblados frente a frente con una cremallera, simbolizando su implicación mutua y voluntaria en la relación. Con el uso del velcro, aplicado solamente a uno de los cuerpos, se presenta una división. Aunque ambos pueden iniciar la interacción, el agresor (con velcro) puede torcer y cambiar el cuerpo del otro, la voz pasiva, aunque ambos son afectados por esta acción y se enredan semejantemente.


Sandra Backlund (Suecia, 1976)


Después de estudiar historia del arte, se matriculó en un curso de textiles, en la Universidad de Umeå, en el norte de Suecia.
Sandra Backlund experimenta en el arte y diseño del tejido. Elabora ella misma cada prenda que expone tanto en museos de arte como en las pasarelas de moda.
El concepto de diseño de esta artista, no es la serialidad ya que cada prenda es única, sino la creación en todas sus etapas, que incluyen la improvisación libre con materiales, el estudio exhaustivo del cuerpo humano y simples materiales tecnológicos como son las agujas de tejer.